En la semana que está a punto de terminar, la cifra de homicidios dolosos registrados en Ciudad Juárez continuó al alza y rompió la barrera de los 800 para continuar ubicando a esta frontera gobernada por el neomorenismo como una de las más peligrosas del mundo.
Los crímenes siguen ocurriendo mientras sigue la espera de al menos una visita del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, y la varita mágica que le concedió Claudia Sheinbaum para acabar con los malos.
Tampoco hay en realidad peces gordos atrapados y a los pecesitos los inflan como si fueran el mismo Chapo Guzmán y tejen historias que compiten con Netflix, mientras que los muertos siguen cayendo.
Al jueves que pasó, en Juárez sumaban 43 homicidios dolosos, de los que 39 de las víctimas eran hombres y 4 mujeres, para sumar 802 víctimas. El mes más violento del año ha sido marzo con 103 homicidios, julio con 103 y septiembre con 91.
De acuerdo con la Mesa de Seguridad, en la mitad de los crímenes que se han registrado, se utilizaron armas de fuego, que es uno de los grandes pendientes a resolver para acabar con la violencia, ya que México no las fabrica para su venta al menudeo. El mismo Ejército lo ha dicho en muchas ocasiones: las armas que llegan para nutrir a los grupos del crimen organizado, incluyendo los casi paramilitares que operan en las zonas serranas, provienen del extranjero.
En ese escenario, el mismo jueves el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, en plena campaña electoral, pretendió maquillar las cifras señalando que en su gobierno hay una disminución en los homicidios de un 25 por ciento. Lo que no dice es que en los 4 años que tiene gobernando Juárez, los homicidios dolosos son más de 4 mil.
Y la realidad es que en 4 años no ha habido una estrategia que funcione y la cifra de muertos ya llenó los panteones nuevamente. Y claro, la responsabilidad es de los tres niveles de gobierno, pero la raíz del mal sigue siendo la enorme corrupción que impera en la Policía Municipal, donde un día se le descubren elementos sirviendo de escoltas al crimen organizado, otro le detienen a un policía sicario involucrado en la matanza de Bavispe de niños y mujeres de la familia LeBarón y otro les descubren operando el bar Lupe Lupe prostituyendo niñas. En ese escenario bien le caería a Juárez un operativo Enjambre liderado por Harfuch, porque los diputados y senadores de Morena andan perdidos peleando con molinos de viento, mientras que el alcalde de Juárez intenta verles la cara a los juarenses y piensa que a mal de muchos, consuelo de pendejos.
