En la Aduana de Ciudad Juárez se viven momentos de tensión con el coronel retirado Octavio Othón López Pérez, quien prácticamente secuestró la dependencia y atemoriza a los empleados que laboran en esa dependencia fiscal.
El militar se mantiene en el cargo usando personal armado con el que intimida al personal y les cierra el acceso a la oficina en la cual, desde su llegada, pasó de ser un servidor y se proclamó dueño y amo de las instalaciones.
Quienes conocen de la situación, lo consideran un militar enfermo de poder y ambición donde la cordura ya no existe; cerró su oficina y puso gente armada para evitar ser removido de su cargo, lo cual se espera ocurra después de la fallida gestión que mantiene.
Tras su fracaso como titular y después de que hubo rumores de su destitución, Othón prácticamente se atrincheró en sus oficinas y a base de fuerza ordenó que gente armada custodie la entrada a su oficina. La situación es tal que el personal tiene miedo hasta para firmar listas de asistencia porque el administrador se convirtió en un dictador, de esos que no quieren dejar la silla, que en el caso de la Aduana le quedó muy grande.
