En la crisis política que mantuvo al país en vilo por el riesgo de un estallido social, también hubo oportunistas que intentaron llevar agua a su molino, como lo fueron los diputados federales por Chihuahua Alejandro Pérez Cuéllar, del Verde, y la morenista Maite Vargas, de los que nadie conoce una iniciativa en favor del campo, menos de los distritos que representan. Sus casos son emblemáticos porque la distancia de los legisladores con los ciudadanos que representan y la sumisión al Poder Ejecutivo fueron evidenciados por los campesinos y transportistas.
Ni Pérez Cuéllar ni Vargas aportaron nada en la mesa de diálogo que fue forzada por campesinos y transportistas a punta de bloqueos carreteros y toma de cruces internacionales que paralizaron al país, pero sí intentaron colgarse la medallita en sus redes sociales cuando no estuvieron en los debates previos sobre la ley. Estuvieron con sus mentes en blanco y poco hablaron, así se miran en las imágenes difundidas. Muchos comentan que son de esos legisladores que no tienen ni idea de lo que es el campo mexicano, pero sí del oportunismo político que incluye el chapulineo. Por eso esperaron a que la crisis fuera bajando de nivel para salir en la foto.
La reunión fue en la Cámara de Diputados, donde el coordinador parlamentario de Morena, Ricardo Monreal, recibió a los productores del Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano que, hay que decirlo, defendieron con todo sus derechos y encendieron un foco rojo en el gobierno de Claudia Sheinbaum,
Pérez Cuéllar es presidente de la Comisión de Asuntos Frontera Norte, pero en toda la semana no acudió a un solo cruce internacional para escuchar a sus representados afectados por los bloqueos y a los manifestantes, aunque sí estuvo en la Cámara de Diputados, donde se sumó a la reunión con productores y representantes del sector agrícola de Chihuahua. Ahí, fueron testigos de cómo los productores doblaron el ego y los intereses de la 4T, que previamente había desplegado campañas de desprestigio al movimiento y de odio a comunidades como los menonitas y lebarones por atreverse a apoyar las demandas del campo.
La iniciativa de Ley de Aguas Nacionales deberá garantizar que las sucesiones de los productores mantengan las mismas características de tiempo y volumen que la concesión original, que fue la chispa que encendió la crisis que puso en riesgo la gobernabilidad en el país. Así fue el acuerdo que deberá ratificarse en el Pleno.
También deberán permitir la venta de parcelas con derechos de riego, conservando el volumen y condiciones originales y la continuidad de las transferencias temporales y la operación de los distritos de riego. Por demás está que deberán conservar los derechos vigentes de ejidatarias y ejidatarios.
Al terminar la reunión, en que fueron dejados como tetos, los chihuahuenses Pérez Cuéllar y Maite Vargas se atrevieron a difundir que tienen su disposición para continuar acompañando a las y los productores en la exposición de sus necesidades y propuestas ante las instancias federales, incluso que tienen las puertas de sus oficinas abiertas para el diálogo. Será. ¿Y cómo para qué, si no representan a los ciudadanos y están sometidos al Poder Ejecutivo? Y claro que deberán escuchar a sus representados en esa supuesta apertura, de lo contrario ya campesinos y transportistas ya enseñaron el camino al resto de los mexicanos para defender sus derechos contra el régimen actual.




