La caída de César Duarte por segunda ocasión, está vez en la ciudad de Chihuahua, retumbó en los muros del primer piso de la Presidencia Municipal de Juárez, por los esqueletos en el closet que tienen el alcalde Cruz Pérez Cuéllar y su hermano Alejandro, acusados de estirarle la mano al ballezano que el exgobernador Javier Corral persiguió con furia mientras aplicaba la de Hilario Ramírez Villanueva, Layin, el exalcalde de San Blas, Nayarit, famoso por robar poquito.
Los hermanos Cruz y Alejandro están señalados por la Fiscalía Anticorrupción de haber recibido entre 2013 y 2015 6 remesas en efectivo sustraídas de la bóveda de la Tesorería Estatal.
La Fiscalía los acusó de haber recibido 2.3 millones de pesos en total y de estar en la nómina secreta de César Duarte. Recibos de los pagos firmados por el ahora alcalde de Ciudad Juárez, fueron filtrados a medios de comunicación por el gobierno corralista.
Duarte los hizo firmar los documentos y con ellos se armó un expediente por el que se pidió desaforar en el 2020 a Pérez Cuéllar que en ese entonces era senador de la República.
Los recibos fueron encontrados en una caja fuerte de la Tesorería municipal donde había dos carpetas con alrededor de 500 recibos firmados por personajes del mundo político de comunicaciones como Armando Cabada que regresó las entradas o el director de un periódico de la ciudad de Chihuahua que le pidieron devolver una cantidad y regresó el doble.
El Senado y mayoría morena negó el desafuero y convirtió al alcalde en uno de sus protegidos sin que se le pudiera ejercer una orden de aprehensión, e incluso Morena lo postuló en dos ocasiones por la Alcaldía de Juárez donde sigue acumulando denuncias en todas las instancias Anticorrupción.
El caso Cruz, sigue siendo un pendiente al que la caída de Duarte vuelve también a poner en el reflector y seguramente en la mira de su compadre Javier Corral Jurado.
