Por Adrián Ahjuech
No cabe duda: para hacer borlote, todos andan donde sea. Para el show, para la foto, para el video y para la selfie institucional, siempre hay tiempo. Pero para hacer bien la chamba, para atender con respeto a la gente y para cumplir con lo que dice el manual… ahí es donde se exhiben los chaparritos. Y no, no es un tema de estatura. Es de lo poco relevantes que resultan dentro de una administración que presume mucho y resuelve poco.
Hoy el ejemplo perfecto es Comunicación Social del Municipio de Juárez, una dependencia a la que este gobierno le mete más de 207 millones de pesos al año entre medios y redes. Sí, millones. Como para que también la veamos entregando notificaciones de predial, ¿no?
Según el propio municipio, Comunicación Social existe para informar, comunicar acciones de gobierno, atender reportes ciudadanos, medir la opinión pública, equilibrar la imagen del presidente municipal y garantizar el derecho a la información. Eso dicen. Eso defienden en audiencias. Eso justifican con spots, contratos y millones del erario.
Pero la realidad —esa que no sale en el spot— nos regaló una escena digna del teatro del absurdo: El encargado de Comunicación Social, Carlos Nájera, fuera de sus funciones – al igual que el secretario del ayuntamiento – entregando notificaciones de pago de predial, todo con la venia del presidente municipal.
Entonces uno se pregunta, con toda razón ciudadana: ¿No tiene oficina?, ¿No tiene agenda?, ¿No tiene trabajo que hacer en Comunicación Social?
Al parecer no. Porque cuando se quiere ser chile de todos los moles, este gobierno se pinta solo. Hoy comunican, mañana cobran, pasado mañana quién sabe… pero eso sí, el presupuesto no se toca.
Y aquí viene lo bueno. Mientras Comunicación Social juega a ser cobrador, el municipio reconoce públicamente que gasta 570 mil pesos diarios en comunicación y redes sociales. Más que en Obras Públicas. Más del doble que en Desarrollo Social. El triple que en Educación y Deporte.
En Juárez, sale más caro comunicar que construir, más caro anunciar que atender, más caro el spot que la obra. Y, aun así, el encargado de Comunicación Social pidió 10% más de presupuesto para este año… Audiencias públicas sin presupuesto. Improvisación con micrófono. Y funcionarios que, en lugar de escuchar, llegan a defenderse, como si la ciudadanía les estuviera haciendo un favor por preguntar. Casos verídicos de alguna audiencia ciudadana que se tuvo.
Lo irónico es que hablamos de un personaje que no llegó por votos, ni por trayectoria, ni por haber ganado una elección. Fue candidato de nada. Pero hoy figura, protegido, a la espalda del secretario del Ayuntamiento, y cuando la instrucción baja, se ejecuta, aunque se haga el ridículo institucional.
Porque si la orden viene de arriba, ¿quién se atreve a decir que no?
Así funciona este gobierno: confunde ruido con trabajo, propaganda con resultados y presencia con eficiencia. Cree que mientras haya spots, todo está bien. Que mientras la narrativa controle, la realidad aguanta. Pero la realidad no se paga con contratos de medios. Y la gente ya se dio cuenta.
Hoy tenemos una Comunicación Social tan “eficiente” que su titular cobra predial en la calle. Al menos ya vimos que sí trabaja… nomás no en lo que debería.
Y cada nuevo episodio confirma algo: estos pseudopolíticos no elevan el nivel del gobierno, lo bajan al piso. Normalizan la improvisación, el despilfarro y el circo administrativo. En Juárez se gastan millones para comunicar. Pero gobernar con seriedad, respeto y prioridades claras… eso sigue siendo puro discurso. Avancemos, porque lo que hoy necesitamos, es un gobierno, que gobierne con seriedad.
