Fueron poco más de 7 horas en las que el espacio aéreo entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas, fue cerrado para dar paso a un operativo militar contra el supuesto uso de drones por parte de a quien Donald Trump cataloga de narcoterrorista En ese tiempo, los aviones que salen del aeropuerto paceño dejaron de volar, también los del aeródromo de Santa Teresa.
El trasiego de drogas de todo tipo que son protegidas por las autoridades mexicanas dejó de cruzar la frontera, al menos por Anapra, que dominan grupos como Los Aztecas, Líneas y La Empresa, las marcas a las que los agentes preventivos que dirige desde un escritorio y desde Misión de los Lagos, César Corleon, no les impiden vender drogas en los centros nocturnos de Ciudad Juárez y no les molestan ni con el pétalo de una rosa. Los agentes necesitan lentes; no vayan a pensar mal y vayan a creer que están en la nómina de La Maña y reciben una piscachita de dólares cada mes.
Fue tanto el temor de los preventivos, que no se acercaron para nada a Anapra; no se les vio por ningún lado y los soldados mexicanos llegaron después de que se levantó la alerta estadounidense que cerró el espacio aéreo. No vaya a ser que se les hubiera escapado un misil a los norteamericanos al confundirlos con los sicarios de El Chapo o del Mayo Zambada, que andan igual de uniformados por la sierra de Chihuahua, pero con tenis.
El alcalde Cruz Pérez Cuéllar declaró que no hay ninguna certeza de la presencia de drones del lado mexicano que hayan podido causar el cierre temporal del aeropuerto de El Paso. Según él, la Policía Municipal revisó la línea fronteriza y no hay ningún indicio de la existencia de drones. Seguramente con eso tranquilizó a Donald Trump y de paso le cumplió a Corleone.
“No hay ninguna certeza de que lo que se informó sea correcto, que haya habido drones del lado mexicano”, siguió insistiendo durante el día como si supiera más que los grupos de inteligencia norteamericanos que lo incluyeron en la lista de Rubio que fue filtrada a medios internacionales el año pasado.
La petulancia de Cruz llegó al máximo cuando dijo que no han recibido ningún tipo de información de las autoridades norteamericanas de este asunto. Que alguien le diga que tampoco Claudia Sheinbaum la ha recibido información de Tromp más allá de las llamadas para solicitarle la entrega de capos; pero que ya se informó que pudo haber sido un globo o un láser el que activó el operativo militar.
En el caso de los drones, el diario Reforma informó que la decisión de la Administración Federal de Aviación de EU (FAA) de cerrar el espacio aéreo alrededor del aeropuerto de El Paso, Texas, es el último episodio de una lista de alarmas lanzadas por la Administración Trump sobre el uso de narcodrones en la frontera con México.
Se destaca que tan solo en el segundo semestre del 2024, autoridades estadounidenses aseguraron detectar el equivalente a 150 drones diarios sobrevolando la frontera. Se trata de la cifra más actualizada dada a conocer por autoridades estadounidenses, por lo que el cierre del espacio aéreo es más una advertencia para México de lo que puede pasar en cualquier momento en el que los narcoterroristas que operan tranquilamente en Ciudad Juárez den motivo de una respuesta letal en territorio mexicano.
Eso es lo que puso a temblar realmente a los protectores del narco. La amenaza de que Trump podiera meterse a México como lo hizo en Venezuela. De hecho, los gringos ya tienen sobrevuelos en México y el mismo Senado avaló un día antes del cierre del espacio aéreo la presencia militar norteamericana en el país con el pretexto de capacitar a autoridades mexicanas.


