El presidente estatal del PRI, Alejandro Domínguez, quizás puso el último clavo para sepultar una alianza con el Partido Acción Nacional por la gubernatura de Chihuahua al pronunciarse prácticamente en favor del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y la presidenta del DIF municipal, que mantienen a su familia en la nómina y fueron denunciados por nepotismo.
Quizás también le abrió la puerta al presidente municipal más denunciado y señalado por corrupción en la historia de Juárez para que sea el candidato del PRI. No es impensable; el mismo dirigente estatal priísta lo dijo el año pasado. Si Cruz renuncia a Morena, ellos lo postularían y ese escenario es probable y no sea el candidato a gobernador por la inclinación de la presidenta Claudia Sheinbaum a dar prioridad a la paridad. Es algo que el alcalde sabe y lo exhibe en la desesperación en la que entró y en la activación del palerismo mañanero en contra de la senadora Andrea Chávez, aunque tampoco sea una certeza que ella sea la candidata pese a estar a arriba en las encuestas que los medios que reciben 30 millones de peso anuales niegan. El dedazo puede elegir a quién sea, incluyendo a Ariadna Montiel, pero Cruz apunta y dispara a quien va arriba de él en las encuestas. De paso en contra del PAN y de todo lo que se mueva en su contra y de la corrupción en su gobierno.
Pero volvamos al PRI, la entrega al crucismo no es nueva; se exhibió desde la elección del 2024, pese a la alianza que tenía el partido con el PAN. Todos los priistas apoyaron al alcalde y algunos, como Jorge Gutiérrez Casas y Jaime Flores Castañeda, y después Fernando Martínez y muchos más, se mudaron a la nómina municipal, a un ladito de la familia Pérez Cuéllar y Enriquez. Quizás por eso Alex Domínguez justificó el nepotismo este lunes.
Entrevistado por reporteros de los noticieros de la estación de radio 860 donde se difundieron sus declaraciones, Domínguez declaró que ve innecesaria la exhibición pública de casos de nepotismo entre las fuerzas públicas.
Sobre las acusaciones a las contrataciones de familiares dentro del DIF Municipal, el dirigente priista sostuvo que el debate ha escalado a un terreno de confrontación política que no abona a la solución de fondo y terminó defendiendo a la presidenta del DIF, Rubí Enriquez, ya conocida como la gaviota, por los novelones manipuladores que se avienta.
”Es una figura honoraria que debe cuidarse institucionalmente y advirtió que llevar la discusión al plano personal o familiar resulta improductivo. Señaló que, si existen irregularidades, deben atenderse por las vías legales correspondientes y no mediante dinámicas de exposición pública entre contrapartes”, afirmó.
Quizás Domínguez no se ha percatado de que ya hay denuncias hasta en la Contraloría Municipal que dirige el priísta Jorge Gutiérrez Casas, quien, como regidor, vivió de palero del crucismo, al igual que la actual síndica, la ex regidora Ana Estrada, donde los juarenses tiran al año 20 millones de pesos en nómina de auditores y personal que no cumple su función de supervisar el gasto público.
Por lo pronto, al PAN le faltaron denunciar más parientes, ya que el mismo personal del DIF señala a un tal Héctor Elí Parada Guzmán y a la actual directora del albergue México, Monica Murillo, como parientes de la primera dama. Si lo hacen, vendrá otro gaviotazo que conmoverá al dirigente estatal del PRI que, a todas luces, se mira que está apuntado para convertirse en el Plan B de Cruz Pérez Cuéllar, o acaso la defensa del nepotismo será nomas para que no les cobren el Predial.

