En Chihuahua, los tres grupos políticos que dominan el escenario político interno en Morena y que mantienen una guerra sucia por debajo del agua y violentan las leyes electorales con campañas anticipadas de promoción de imagen, entrarán en una nueva fase a partir del 7 de marzo, cuando el Consejo Nacional de Morena aprobará la convocatoria y las reglas para quienes busquen las candidaturas en las 17 gubernaturas que estarán en juego en el 2027.
También sacarán las reglas para quienes quieran ser diputados federales, locales e ir por las 1900 alcaldías que estarán en disputa y, en el caso de gubernaturas, se mantendrá la figura de coordinadores estatales de los comités de la 4T, para adelantar la selección de candidatos, sin violentar, por la vía formal, la legislación electoral, pero sí dándole la vuelta.
La fecha ya era esperada con ansias y despejará dudas si viene con traje diseñado a la medida, dedazo incluido, o serán las clásicas encuestas cuchareadas, como las calificó alguna vez el alcalde Cruz Pérez Cuéllar cuando no le dieron la candidatura para Gobierno del Estado en el 2021 y después le dieron literalmente como botín y cheque en blanco la postulación para la presidencia municipal de Juárez.
El miércoles, la dirigencia nacional morenista que encabeza Luisa Alcalde planteó, durante la sesión de los más de 300 consejeros nacionales, que se convoque a anteponer el proyecto y la unidad encima de intereses personales. No lo dijo por los aspirantes de Chihuahua que viven una guerra de baja intensidad; se refirió a todos los estados donde tendrán elecciones y viven pleitos similares.
En todos los estados existen focos amarillos y rojos por la disputa entre los grupos por las gubernaturas y, en los estados morenos, los gobernadores de la 4T quieren imponer sucesor por encima del dedo presidencial y, en otros como Chihuahua, los cacicazgos al interior de Morena dirigidos por Augusto López o Ricardo Monreal quieren imponer por encima de Morena y de la misma presidenta Claudia Sheinbaum, que ya les metió reglas y seguramente meterá dedazo con aquello de que ha enfatizado ya en al menos 3 ocasiones que debe imperar la paridad de género.
Claro, la cuestión de género que pregona Claudia no le gusta nada al neoderechista Cruz Pérez Cuéllar, pues favorece a Andrea Chávez quien por cierto cumple años el 8 de marzo y también espera recibir de regalo ese traje a la medida. La senador también mantiene una campaña anticipada desde el día siguiente de la elección del 2024 cuando ganó un escaño en la Cámara alta y quien también tiene denuncias por parte de sus contrincantes políticos, e incluso de operadores del mismo alcalde Cruz Pérez Cuéllar ante los órganos internos de Morena.
Cruz se siente con derecho a la postulación, no aceptará un no, le ha costado y al erario juarense más. Para que le apoyen, maicea medios de comunicación con unos 250 millones de pesos al año, incluyendo paleros para que lo pongan arriba en encuestas patito, y mantiene una guerra sucia desde la coordinación de Redes Sociales y Comunicación Social en contra de sus adversarios, incluyendo los del PAN que le señalan corrupción en su gobierno. Dice que no tiene plan B, pero ya el Verde pintó bardas con publicidad alusiva a su persona y el PRI no le está haciendo el feo porque sus principales operadores ya están en la nómina municipal.
Andrea Chávez quizás acepte un no, pero está en duda que ella y sus seguidores apoyen al crucismo o a la secretaria de Bienestar Ariadna Montiel, que en una remota posibilidad, pueda entrar al juego político nuevamente.
De acuerdo con los analistas políticos, la convocatoria “aplacará” o “intensificará” los actos proselitistas de los aspirantes a casi todos los cargos. Para muchos, más bien será un cerillo que encenderá la guerra sucia, los codazos y mordidas de therians, mapaches y comadrejas de Namiquipa, quasimodos y toda fauna que recurre a las tácticas bélicas.

