Desesperado, pero muy desesperado debe estar el alcalde Cruz Pérez Cuéllar para andar dando palos de ciego. Quizás sabe ya que no va a ser candidato de Morena a la gubernatura, quizás se juega su última carta y para eso quiere usar cobardemente a la gobernadora Maru Campos, con quien durante años llevó una excelente relación política; tal es así que la mandataria debe su primera diputación al edil juarense en los inicios de su carrera política, cuando el presidente municipal era líder estatal del PAN. En las mesas panistas nadie lo olvida.
Pero Cruz chapulineó dejando un desastre en el PAN, al que convirtió en campo de batalla junto con su compadre Javier Corral y posteriormente se fue a Movimiento Ciudadano y luego a Morena, a donde también lo siguió su compadre, aunque ya distanciados por viejas rencillas y no precisamente políticas.
Maru, en cambio, siguió su trayectoria sin traicionar al PAN y, cuando llegó a la gubernatura, mantuvo la relación institucional, política y hasta de amistad con el alcalde que en los últimos meses intenta generar una imagen de distanciamiento ante las críticas de su propio partido que lo señalan incluso por seguir siendo de derecha y panista de closet. Nadie lo duda; en su gobierno no aplicó ni generó programas afines a la 4T. Se distinguió hasta por quitar casas a quien no podía pagar el predial, contrario a la política de AMLO de no desalojar a morosos del Infonavit y cancelar deudas. También favoreció a los empresarios juarenses, particularmente a su patrón Tomás Zaragoza y a uno que otro, a los que incluso les regaló calles. No se diga de la transa histórica con los subsidios a las escuelas y el nepotismo que Claudia Sheinbaum busca erradicar, pero que él concentra en el DIF municipal. De la austeridad republicana, sus hijos estudiando en el extranjero y viajando por el mundo, son la mejor versión de lo que no existe.
Tan cercanía es la relación con Maru que el presidente municipal fue quien salvó el proyecto de la Torre Centinela donando el predio donde actualmente se construye, después de que no se les permitió edificarla a espaldas del Museo de la Revolución en la Frontera, el Muref. Centinela es el proyecto insignia del gobierno de Maru en el tema de seguridad.
Y apoyos del Estado hay para Juárez, que Maru apoyo para la ampliación de la avenida de Las Torres, algo que el alcalde en 4 años no pudo hacer, ni siquiera intervino para tapar los baches que últimamente le han dado dolor de cabeza y han posicionado a Juárez como la capital mundial del bache.
La última molestia del alcalde fue por la entrevista que dio la gobernadora en el programa de Ciro Gómez Leyva, donde la mandataria ataja la guerra sucia de Javier Corral a través de sus portales digitales y de paso los del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, donde no da la cara, pero avienta lodo.
Con Ciro, la gobernadora recalcó que atiende la frontera pese a los colores y no hay distinción entre Juaritos y Chihuahuitas, que sigue trabajando con los juarenses porque Juárez no es Cruz.
La desesperación de Pérez Cuéllar viene de que no ha podido posicionarse en las encuestas donde sigue abajo de Andrea Chávez, ni ha podido desligarse de su pasado panista. Menos supera situaciones como la que se generó ayer cuando el alcalde Marco Bonilla le ganó el aplausómetro en el informe de actividades 2025 de FECHAC. A ver cómo se pone tras el consejo nacional de Morena que se realizará el sábado para definir convocatorias a candidatos a gobernador en los 18 estados donde habrá elecciones. No vaya a ser que el traje venga color rosa y siga llorando.
