En Cruzilandia le rezan a Dios y al diablo y al mismo tiempo, se cuelgan de cualquier religión, creencia y superstición y no es ningún secreto que piden la silla grande del estado de Chihuahua y uno que otro protección, quizás por la maña que los envuelve.
Muy respetable cualquier religión, pero llama la atención que el mismo alcalde Cruz Pérez Cuéllar se sienta lo mismo con el obispo José Guadalupe Torres Campos que con los pastores de las iglesias cristianas, llevando colgijes santeros que salen en las fotos de su campaña por la gubernatura.
El edil ha llegado al extremo de participar en los servicios religiosos donde le han puesto las manos en la cabeza para rezar por que cumpla sus deseos; claro, le rezan después de buenos subsidios de recursos públicos.
Y es que el sincretismo religioso y político ya es parte del Gobierno municipal; hay funcionarios, incluyendo a Pérez Cuéllar, que ya pasaron por todos los partidos políticos y ahora hacen lo mismo con las religiones, donde incluso hay quienes afirman que tiene toda la característica de una secta encumbrada en el gobierno municipal. En la misma situación que el alcalde se encuentran una parte de los directores que muestran orgullosos sus colgijes santeros o satánicos, ya no se sabe, e incluso a San Judas en sus oficinas.
El último que es exhibido en redes sociales, -una de ellas la página Juárez No Oficial- es el secretario de Seguridad Pública Municipal de Ciudad Juárez, César Omar Muñoz Morales, que se encuentra nuevamente en el foco de atención, no por operativos o estrategia de seguridad, sino por presuntas prácticas espirituales vinculadas a la religión africana conocida como Yoruba, y no es el único que cayó en el sincretismo religioso y político.
A César Corleone se le ven en sus manos exageradamente las pulseras de colores y dijes de origen africano, mientras que en su oficina son llamativas las figuras de San Judas y nadie duda que tenga una que otra escondida de la Santa Muerte.
La mayoría tiene una vela prendida para que al alcalde le den la candidatura a la gubernatura y hasta ahorita el mal apoyado por los grupos religiosos y santeros va perdiendo y abajo en las encuestas.





