En los tiempos de Rafael Muñoz Talavera, el Chito, fundador del viejo cártel de Juárez allá por los años 1980, junto con personajes como Dante Poggio y Jesús Meléndez, los viejos capos invertían sus ganancias en hoteles y moteles, restaurantes y salones de baile donde presentaban artistas de talla internacional, a la vez que disfrutaban de comida internacional en sus negocios de gastronomía. También había policías como el excomandante de la Dirección Federal de Seguridad, Rafael Águilar Guajardo, que una vez encumbrado en el bajo mundo, se mudó al hotel Silvias, del que todavía se pueden apreciar ruinas ahí por la avenida 16 de Septiembre, donde tenía su zoológico personal y su restaurante de alcurnia en el que se mezclaba con la alta sociedad, la política y socios a los que recibía en ese lugar. Esos capos fueron desplazados a la llegada del capo Amado Carrillo Fuentes, quien manejó un perfil más discreto. De Rafa Aguilar, Manuel del Castillo, ex vocero de Javier Corral y quizás próximo coordinador de Comunicación Social de Cruz Pérez Cuéllar, puede contar muchas historias. Una de tantas del gremio de comunicadores, no del periodismo, hay que aclarar, porque luego la APCJ confunde peras con manzanas y elige merolicos que viven de la charola y la usurpación de funciones.
Pero bueno, ese escenario es el mismo que parece repetirse en la actualidad en Cruzilandia donde su jefe de Policía vive en Misión de los Lagos, uno de los mejores fraccionamientos de la ciudad que ni al alcalde Cruz Pérez Cuéllar le alcanza siquiera para rentar con recursos provenientes de la nómina honesta y del volante de los Ubers, menos a su secretario de Seguridad Pública a quien también como a Rafael Aguilar, le achacan un nuevo motel-hotel ahí por la Paseo de la Victoria, el motel Ámbar, ideal para el lavado de dinero y de los negocios preferidos por el crimen organizado.
En Misión de los Lagos, los vecinos ya balconearon al hijo de César en una de esas páginas de denuncia anónima donde menciona que tripula una camioneta Ford pick up Raptor de modelo reciente, color negro, valuada en más de 900 mil pesos, que siempre es custodiada por elementos preventivos. También ahí hay denuncias de los mismos elementos preventivos inconformes por lo que dicen fue la entrega de la corporación a la Maña.
Pero César no es de los nuevos ricos del pueblo; tiene ya varias administraciones de jefe de la Policía Municipal, acompañado de subordinados adictos a los corridos y a las rinoplastias que no son nada baratas. Su familia emergió con una inmobiliaria de la que también hay quejas de las que en una próxima columna hablaremos, pero cuyos bienes y estilo de vida no corresponden a un policía que viene de la tropa, ni, aunque fuera el alcalde. En fin, otro caso que irá por el mismo camino de tantos que han pasado por los mandos policiacos y la política que se aplica desde la alcaldía, donde lo que menos importa es la seguridad de la población. La venta descarada de droga en los centros nocturnos da muchas interpretaciones de todas las corporaciones, principalmente de la Municipal que dirige Muñoz desde su escritorio y Misión de los Lagos.



