Por Adrián Ahjuech
En la tercera parte de esta trilogía de funcionarios que hoy gobiernan Ciudad Juárez, el caso de César René Díaz Gutiérrez no solo exhibe fallas operativas, sino una ausencia total de comprensión de lo que significa construir una verdadera política pública.
Porque hay que decirlo claro: una política pública no es imponer, es convencer.
Y aquí comenzó el primer error.
El gobierno encabezado por Cruz Pérez Cuéllar decidió establecer una fecha límite rígida —1 de octubre de 2025— para obligar a los ciudadanos a contar con el engomado ecológico. Sin evaluación social, sin cercanía con la gente y sin construir confianza.
Resultado: rechazo.
Cuando una política nace desde la imposición, termina en fracaso. Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
El segundo error fue aún más grave: al no tener aceptación ciudadana, la autoridad decidió cambiar el enfoque… pero no corregir el fondo. En lugar de revisar la política, escuchar a la ciudadanía o ajustar el modelo, se optó por algo más cómodo: trasladar la presión.
Se llevó a concesionarios de verificentros a comparecer ante regidores para explicar la baja en la demanda. Es decir, el gobierno dejó de ser responsable de su política pública y convirtió a particulares en voceros de su fracaso.
Eso no es gobernar, eso es evadir responsabilidad.
El tercer punto exhibe una desconexión aún más profunda. Se justificó el cobro del engomado bajo el argumento de que los recursos serían destinados al riego del Chamizal. Una intención válida, sí. Pero mal ejecutada.
Porque el mensaje fue claro: “tú paga, tú salva el parque”.
Se trasladó una responsabilidad institucional al ciudadano, mientras el propio gobierno realizaba eventos masivos, pirotecnia e intervenciones que dañan ese mismo espacio.
Eso no es política ambiental, eso es contradicción institucional.
El cuarto punto termina de cerrar el círculo del fracaso. Tras el exhorto impulsado por la legisladora Xóchitl Contreras, el gobierno municipal tuvo la oportunidad de corregir, ajustar y reconstruir confianza, pero no lo hizo.
En lugar de mejorar la política pública, optó por la confrontación.
En lugar de dialogar, decidió descalificar.
En lugar de corregir, eligió insistir.
Y cuando un gobierno insiste en el error, lo único que construye es desgaste.
Y en el quinto punto termina por ser mas intimidación, que salvación. Tras la mesa de dialogo donde ciudades hermanas a Juárez, se plantean acuerdo, se escuchan diálogos, se veía venir el remate final, “que pida El Paso el engomado ecológico al cruce, sino multa”. Pareciera fácil de decir, pero no de analizar. Y mas si el trabajo lo realizara alguien más, por ti.
Si los más de 50, 100 o 200 mil carros que entraron por el repuve, ya no pueden regresar a EU, entonces quienes si cumplirían con este punto con el engomado, pues carros de americanos viviendo en Juárez, o carros que mínimo deberían de estar bien en el mantenimiento para soportar largas filas en los cruces internacionales. El problema no terminaría ahí, sigues teniendo carros sin engomado ecológico en Juárez, y con intimidaciones, por ahí no es.
El resultado hoy es evidente: una política pública que pudo ser positiva terminó convertida en un símbolo de desconfianza, improvisación y falta de liderazgo.
Porque gobernar no es imponer fechas, ni trasladar culpas, ni presionar ciudadanos. Gobernar es escuchar, corregir y construir soluciones reales. Y en Ecología, eso simplemente no ocurrió.
