Los incendios y las condiciones precarias en las que el alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar tiene a los bomberos, son una radiografía de cómo anda la administración municipal y la ciudad.
No fue la excepción el último incendio ocurrido esté miércoles en un terreno extenso ubicado cerca del rancho La Campana que pertenecido al grupo delictivo de Amado Carrillo, ahí a la altura del kilómetro 23 de la carretera federal número 2 (Juárez-Casas Grandes) utilizado de basurero clandestino, o al menos fantasma para la Dirección de Ecología, Protección Civil o Desarrollo Urbano que no ven ni el humo que pueden ser percibido hasta por las autoridades de Estados Unidos desde El Paso, Texas o Santa Teresa.
Fue necesario movilizar policías municipales y voluntarios de la Comisión Local de Ayuda Mutua (CLAM), quienes fueron distraídos de su principales funciones que son cuidar instalaciones de riesgo como los depósitos de gas y gasolina de Pemex en esa zona y en el aeropuerto, mientras que los gendarmes, dejaron su labor de patrullaje para atender el fuego.
En esta ocasión la diputada Xóchitl Contreras no dio conferencias cerca de ahí, por lo que Cruz Pérez Cuéllar no tuvo a quien echarle la culpa.
En tanto Claudia Morales y César Díaz de Desarrollo Urbano y Ecología ni sus luces. Sus dependencias no intervienen para revisar los riesgos en empresas recicladoras, tiraderos clandestinos, el relleno sanitario. Es como si no existieran, no intervienen ni porque el fuego le haya quemado las criadillas a Cruz Pérez Cuéllar.
(foto archivo)
