La síndica municipal de Ciudad Juárez ya tiene algo que poner en su informe; por primera vez en dos años que se tenga conocimiento, realizó un acto público para la develación de la galería “Memoria de la Sindicatura”. En la cual reconoce a los y las síndicas municipales que han ocupado el cargo a lo largo de las administraciones municipales.
Con honrosas excepciones como la de la síndica Esther Mejía y Leticia Ortega, no se tiene registro de alguna acción contra la corrupción o señalamientos para obligar a la Administración Municipal a la correcta aplicación de los recursos públicos.
Ana Estrada, con un sueldo mensual bruto de 86 mil pesos y neto de 101 mil pesos más un bono de 50 mil pesos que le iguala, supera a los 134 mil pesos que gana la presidenta Claudia Sheinbaum. No ha observado ninguna conducta anómala en el gobierno municipal pese a que su misma oficina está enseguida de Desarrollo Urbano, multiseñada por los “moches” que piden para autorizar licencias, y en el Centro Histórico, donde las comunidades indígenas han denunciado hasta en el Cabildo a inspectores que les cobran de más por la vendimia informal.
De las 48 denuncias y procedimientos por corrupción que tiene el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, menos está enterada.
Pero eso, la síndica ya quiere pasar a la posteridad con el memorial en honor a quienes han sido síndicos, algunas meras figuras decorativas cuyo presupuesto ha sido un desperdicio de recursos públicos.
Y como muestra, nadie sabe en qué han servido a Ciudad Juárez los casi 19 millones de pesos anuales que gasta la síndica Ana Estrada por presuntamente cuidar los recursos de los juarenses. No mira ni el desmadre que tiene César Corleno en los bares y cantinas donde la Policía Municipal se hace de la vista gorda.
De lo rescatable de su evento, debería al menos tomar el ejemplo del priista Fernando Martínez, que hacía como que trabajaba en sus tiempos y pasaba lista a los empleados municipales. Aunque es mera sugerencia, quizás imposible de realizar, ya que los mismos empleados municipales dicen que la titular de la Sindicatura no puede llegar ni a las 8 de la mañana, menos pasaría lista. ¡Así las cosas!



