Ciudad Juárez.- El Poder Judicial debe mantener una cercanía con los ciudadanos y dar un trato digno a los usuarios, señaló el candidato a magistrado en materia civil Jesus Alberto Hernández Barraza, quien va en la boleta rosa con el número 40.
Entrevistado durante sus actividades de campaña, señala que la distancia con los usuarios que actualmente prevalece es una de las quejas que constantemente le expresan los ciudadanos a los que se acerca para solicitarles el voto este 1 de junio.
Adicionalmente, el trato que se da, que forma parte de una mentalidad en los servidores públicos que debe cambiar, dice.
Doctor en Derecho y catedrático en la UACJ, Hernández Barraza busca llegar a una magistratura en materia civil y es uno de los candidatos que participa llevando consigo un plan de trabajo para mejorar la atención a los usuarios del Poder Judicial e impartir justicia imparcial, independiente y digna.
“Lo primero que tenemos que hacer para cambiar una cosa es identificar el error y yo tengo identificados varios errores y tengo la forma de cómo cambiarlos porque hay un plan de trabajo, no solo de campaña; hay un plan de trabajo para cuando tenga el cargo de magistrado en materia civil, si el voto de la ciudadanía me respalda y va el primero de junio y vota por el número 40”, añade.
La cercanía con la población en sus recorridos en el estado lo ha llevado a conocer la percepción ciudadana que se tiene de jueces y magistrados y en los que se aprecia que la falla no está en el sistema judicial, sino en quienes lo integran.
“Ahora que andamos en campaña varios funcionarios que queremos ser electos para magistrados y para jueces, hemos recogido el interés y las manifestaciones de la población en cuanto a cómo se siente la población con respecto al sistema judicial del estado de Chihuahua y la mayoría de las veces, por desgracia, nos han comentado que no es mucho el sentir de la población del beneficio del Supremo. Casi siempre la opinión es que no lo trataron bien, que no está bien el sistema, que no les hacen caso”, señala.
Esa situación se da por la mentalidad que priva entre los funcionarios.
“Muchas veces no es que falle el sistema, fallamos los servidores, porque los servidores se vuelven burócratas. La burocracia es supuestamente el poder, el poder del Estado apostado en un escritorio y en la persona que está en el escritorio. Muchas personas que están en el sistema judicial se creen con el poder del Estado para poder decirle a todas las personas que no o que no se puede, o que dé la vuelta y vaya y traiga las copias de todos los papeles habidos y por haber, que vaya a otra oficina o que haga fila o espere a que atiendan a las demás personas”, explica.
Señala que es un trato indigno hacia el usuario del sistema por la falta de conciencia de que son servidores públicos y están para que funcione el sistema para servir.
Como ejemplo, recordó a una mujer que le dio a conocer el trato que recibió tras ser atropellada su hija y morir. Cuando estaba en trámites para recuperar el cuerpo y darle sepultura, el responsable fue liberado sin que a ella se le informara nada.
“Dice que cuando andaba en el área de la Fiscalía Zona Norte, se le hizo muy injusto que cuando esta todavía estaba reclamando el cuerpo de su hija, dejaran salir al responsable y que no le dijeran nada. Para ella era como una falta de respeto por parte del Tribunal y una falta de atención a su solicitud de justicia”, refiere.
Indicó que al reclamar, la mujer recibió un trato indigno e inhumano cuando se le debió haber informado que estaba ocurriendo.
“Yo en ese caso, qué sencillo hubiera sido que el MP que atendió el caso le hubiera explicado a la señora que lo que pasó fue un accidente y a cualquiera nos puede pasar y no podemos detener a esa persona porque fue una muerte accidental, no tenía la mínima intención de ocasionar ese daño. “Pero usted está protegida por el Estado y en algún momento se le va a hacer una indemnización por la pérdida de su hija y los gastos que se tengan que hacer, pero nadie le dijo eso y eso era lo que la tenía en la inconformidad”, señala.
¿Qué tan generalizadas están ese tipo de situaciones en el Poder Judicial? Se le pregunta.
“Como en todo sistema, hay casos muy excelentes en el servicio y también hay cosas muy malas, y lo que yo quiero es cambiar las cosas malas. Esta forma de cambiar el sistema es meter políticas públicas a través de capacitaciones al personal, a través de mejores condiciones de trabajo y más aún en el sistema administrativo. Cómo es posible que llegue uno a pedir unas copias y le digan que vaya primero a pagar y traiga el recibo para sellarlo y luego pase por las copias dos o tres días después. «Tan fácil que es sacar unas copias, debe ser rápido el servicio”, refiere.
¿Cómo cambiaría el trato a los usuarios y cómo acercaría más al ciudadano al Sistema de Justicia?
“El magistrado tiene la facultad de opinar y también de manifestar su intención de poder preparar nuevos servidores públicos a través de capacitaciones; inclusive hay magistrados que se interesan en ver nuevos programas para que la justicia llegue pronta y expedita. No solo en discurso, que sea en la práctica una justicia, que cuando pidas algo te lo resuelvan inmediatamente; todos esos elementos unidos al maltrato y al trato indigno que le dan los servidores va a detonar en una condición y en una manifestación totalmente negativa del sistema. ¿Cómo se cambia?, cambiando al servidor público y reivindicando la función pública y cómo se reivindica, haciendo la administración del servicio más rápida y con planes de capacitación y de desarrollo de personal con el que se cuenta”, explica.

En el caso de Juárez, tiene otra complejidad diferente a la del resto del estado y del país, se le observa.
“Eso también lo tenemos que tener en cuenta muchos funcionarios, porque la idiosincrasia de las costumbres de la población de Ciudad Juárez es un poliforo de opiniones y de culturas y de costumbres. Por ejemplo, no vamos a tratar igual a la persona que llega de Veracruz, a la que llega de Durango o a la que llega del Distrito Federal o Pachuca, Hidalgo, ¿por qué? Porque todas esas personas vienen con el fin de trabajar, porque esta ciudad, aparte de ser un imán de la producción, también es imán porque tenemos frontera con Estados Unidos y mucha de la población llega aquí para tratar de pasar un momento, pero no es su finalidad quedarse en Juárez; su finalidad es estar en Estados Unidos. Ese marco de culturas, de costumbres, hace que los funcionarios estén preparados y se preparen día con día para darles un trato digno a esas personas”, manifiesta.
Hernández Barraza señala que el Poder Judicial también debe entrarle a la prevención y educación de los ciudadanos, brindándoles información de cómo evitar caer en conflictos. Por ejemplo, en la materia civil que busca ejercer como magistrado, los ciudadanos pueden evitar juicios civiles por disputas de propiedad estando informados de la forma correcta de realizar la compra que pretenden realizar.
“El Poder Judicial se debe involucrar también en la prevención; por ejemplo, yo estoy haciendo TikToks donde informo de temas que la población debe conocer, por ejemplo el derecho a la herencia. Otro de los tabúes que tenemos está en la compraventa de casas que se ha disparado enormemente, ya sea en bienes raíces, en inmobiliarias. La gente compra y no se fija que le está comprando a una persona que no es dueño registral o no tiene facultades para vender esa casa. «La compra y paga una cantidad grande y piensa que ya es dueño y al cabo de tres meses llega el dueño y los saca de la casa”, señala.
Sobre la campaña para buscar la magistratura, señaló que ha estado pesada porque no es político y ahora tuvieron que salir a las calles a convencer a la población de salir a votar y elegir entre 11 papeletas que les van a dar el día de la elección.
“Te mentiría si dijera que estuvo bien. No estuvo bien, estuvo pesada porque no teníamos las condiciones. Yo no tengo condiciones de político porque nunca me he dedicado a la política. Ahora ya me sale más la oratoria, pero tal vez salí porque tengo 22 años de maestro en la universidad hablando ante un salón. “Entonces se pierde el miedo a dar una explicación o un tema, pero hay compañeros que nunca han estado; estuvieron en un escritorio y ahora tienen que salir a la calle”, dice.

Jesus Alberto Hernández Barraza, quien va en la boleta rosa con el número 40, estudió en 1990 la carrera de Administración de Empresas y posteriormente la licenciatura en Derecho al tiempo que trabajó en la industria maquiladora.
Terminé en 1998 y empecé a trabajar en el Poder Judicial a través de agente del Ministerio Público en la desaparecida Subprocuraduría de Justicia en la Zona Norte. Después me fui como actuario en materia civil y familiar, oficina notificador. Después como secretario del juzgado de primera instancia. Un tiempo como juez interino por ministerio de ley y actualmente me desarrollo como secretario en la tercera sala civil. “Tengo 27 años de experiencia”, refiere él mismo.
Adicionalmente, tiene una maestría en Administración y Procuración de Justicia y un doctorado en Derecho Judicial que obtuvo recientemente y tiene una carrera de 23 años como catedrático.

