En su prisa por ganar 5 minutos de fama, la diputada de Morena, Jael Argüelles, quiso hacer leña del tema del crematorio de Ciudad Juárez y cayó en lo que se puede llamar rapiña política, pero sin carnita; no traía nada. Ni siquiera leyó el expediente completo del caso o, por lo menos, la síntesis de noticias para tomar la palabra en el Congreso del Estado. Y ella misma lo reconoció. “Desconozco si la causa final era el tráfico de órganos o la trata de personas”, dijo alegando que no había claridad de las autoridades. ¡Vaya! Que alguien le diga que Juárez no necesita más de su morbo político en el que incluso metió a María Eugenia Galván Antillón sin verificar que fue ella quien en plena pandemia cerró ese lugar antes de irse de Coespris.
Si hubiera leído las noticias de Juárez o le hubiera buscado poquito, se hubiera encontrado con que en el 2020, durante la pandemia, la entonces titular de COESPRIS en Chihuahua, —madre de la gobernadora— fue quien clausuró el mismo establecimiento por diversas irregularidades y lo mantuvo bajo vigilancia sanitaria.
También se hubiera dado cuenta de que el trámite de operación de este negocio corresponde a la Cofepris nacional, es decir, al gobierno de México y, claro, obviamente, durante el periodo en el que estuvo AMLO nunca hubo tampoco visitas de esa dependencia federal.
Los datos que van fluyendo indican que en octubre del 2020, Coespris hizo una reinspección y, al comprobarse que se habían cumplido las observaciones sanitarias, retiró la suspensión. Ese año, como se recuerda, todas las funerarias estaban rebasadas por la demanda de servicios y quien era el encargado de Cofepris era el doctor Hugo López Gatell, cuya política de salud fue insuficiente para contener la pandemia y evitar que millones murieran en el país.
Galván Antillon se fue de Coespris en septiembre del 2021 y lo que siguió ya corresponde a quien le sucedió en el cargo. Pero claro, para algunos políticos, les resulta más fácil lucrar con el dolor de las familias que asumir responsabilidades reales. Ojalá su discurso novelesco hubiera sido acompañado de alguna propuesta. Pero no.
Por lo pronto, hay que recordarle a la diputada de Morena lo que alguna vez parafraseó el filósofo de Rubio, don Artemio Iglesias: No hables de lo que no sabes; no hagas guardias que no te tocan; no sudes calenturas ajenas y no vayas a donde no te inviten.
