Inevitable no hablar de las rabietas paranoicas del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, que ayer atribuyó el trabajo para esclarecer un homicidio por parte de la Fiscalía General del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública a motivos políticos en su contra. Le saltó a la escena tras conocer que se involucró en el caso a una mujer policía a la que le encontraron droga y armas en su domicilio.
El exchofer de Uber, hoy avencindado en Los Nogales y antes en El Campestre, de donde fue echado por un caso de corrupción, pataleó, lloró y ordenó una campaña maiceada para atacar al secretario Gil Loya, a quien tildó de loco y perverso. No le importó quemarse las manos y evidenciar lo que todos los juarenses y hasta la familia LeBarón, que vive a más de 400 kilómetros de Ciudad Juárez, están diciendo desde que se destapó hace unas semanas la corrupción en la Policía Municipal: que está protegiendo a La Maña desde la Presidencia Municipal; si no, ¿cómo se puede explicar la defensa suicida que se aventó ayer? ¿Acaso el compromiso es muy grande con los chicos malos que al año le dejan mil 200 muertos en las calles de la frontera y venden droga en todos los baños de los centros nocturnos?
La novela para defender lo indefendible, tipo Netflix en la que metió hasta acusaciones de abuso sexual, la boletinó a todos los medios y fue reproducida sin cuestionamientos por las empresas que manejan medios de comunicación, también hay que decirlo. El ella, analizaba hasta los lazos sentimentales de la policía municipal con el supuesto sicario del que dijo fue pareja hace 6 años, así es que nada tiene que ver que haya matado gente en las calles y los policías le hayan seguido el rastro hasta su casa. Eso fue porque Gil Loya conspira en su contra, juró y perjuró. Vaya atole con el dedo a la ciudadanía en general que, por cierto, ya no le creen, nomas hay que ver las redes sociales.
El argumento de la aspiración a una candidatura de Loya y la conspiración para expiarlo hasta con un helicóptero en la elección del 2024, en la que, por cierto, perdió más de 100 mil votos de juarenses que votaron por Morena, pero no por él, en un ejercicio cruzado de los electores, fue el ingrediente que le agregó para seguir defendiendo la corrupción en la Policía Municipal y en el que evidenció paranoia.
“Vemos una campaña organizada, así lo percibo yo, es una opinión personal y asumo toda la responsabilidad de lo que estoy diciendo, y entonces que esta compañera sepa que la vamos a acompañar jurídicamente y, obviamente, si se demuestra que tiene alguna conducta irregular, se le va a aplicar la ley. Pero también si se demuestra que la Policía estatal está sembrando armas y está actuando con prepotencia en Ciudad Juárez, la vamos a defender; que sepa que no está sola si ella tiene, como asegura, que tiene la tranquilidad de que no ha hecho nada malo”, dijo mientras le lustraban los zapatos.
Por su paranoia, ahora sí que el presidente municipal Cruz Pérez Cuéllar no supo ni de quién es el niño de la secretaria y no nos referimos al embarazo por el que uno de sus colaboradores más íntimos y orgullo de su nepotismo salió huyendo de la presidencia municipal al extranjero; nos referimos a la corrupción que carcome a la Policía Municipal y que por lo visto no es aislada y lo tiene muy comprometido, al grado de lanzarse al vacío sin paracaídas.
