Las apuestas sobre el camino que va a tomar la diputada de Morena Rosana Díaz corren en las mesas del café de Sanborns de la frontera y en los comederos de la capital. Unos la hacen engrosando las filas de la bancada panista en el Congreso del Estado; en la frontera, otros la miran muy, pero muy cerca del alcalde Cruz Pérez Cuéllar, a cuyo grupo la llevó el diputado Pedro Torres, quien también tiene un pie en el crucismo y a quien le dedicaron sus informes de actividades legislativas. En concreto, la hacen formando parte del panismo verde que la espera con los brazos abiertos.
Para nadie es un secreto que Cruz tiene una alternativa para el scrap que abandona el barco de los partidos de derecha y para los que salieron en los destilichaderos como el que llevará a cabo el domingo el enemigo político número uno del alcalde Ulises Pacheco, en el edificio de la 5 de Mayo y 16 de Septiembre, la sede del PAN. Seguramente le enviará algo más que desechos del histórico y viejo edifico azul.
Cruz tiene un lugar para los que chapulinean y ese es el Partido Verde, que a estas alturas es como Clark Kent, que lleva el traje azul panista por dentro y una S roja con fondo amarillo, como los colores que usan el PRI y el extinto PRD.
Con esa franquicia logró sacar la diputación federal para su hermano Alejandro Pérez Cuéllar, también expanista y quien, por cierto, llamó la atención en Misiones, donde fue visto el pasado fin de semana pasado acompañado de escoltas comprando en la tienda fifi de la franquicia Cuadra, donde las botas de piel de animal protegido del maltrato animal, cuestan 5 mil pesos, las más baratas.
En el Verde, el alcalde puso a su sobrino a dirigirla. Posteriormente, envió a todo panista y priista que se le fue sumando, empezando por la exregidora Alma Edith Arredondo, a quien también puso a cargo del RAMM, donde se le mueren las mascotas o se comen entre ellas. Laura Marín le siguió y junto a ellas Adrián Flores y Adrián López. Quizás pronto estén ahí también la regidora Mireya Porras y el exregidor Jorge Gutiérrez Casas, además del diputado Torres y la diputada Leticia Ortega de la comisión de Fiscalización; esta última ha sido clave en las aprobaciones de las cuentas públicas del Ayuntamiento de Juárez pese a los señalamientos de corrupción que existen en ellas y las decenas de observaciones que tienen de la Auditoría Superior del Estado.
Y el Verde azul se ha convertido en el símbolo de la traición del presidente municipal al partido fundado por Andrés Manuel López Obrador. También en un refugio de la derecha y lo destilichado por otros partidos que no se rinden y buscan el poder por el poder y, claro, la lana que deja la política.
