Al coordinador general de Seguridad Vial, Jesús Manuel García, y al secretario de Seguridad Pública Municipal, ya llamado César Corleone Muñoz, nomás les falta adaptar el corrido de El Mencho a sus gustos para que digan que son los dueños del palenque.
El primero, muy cercano a Jaime Enríquez, el padre de la primera dama del municipio de Ciudad Juárez, fue balconeado por sus mismos muchachos que ya no lo soportan por varios motivos; el principal, la obligación de hacer trabajo político como salir a volantear a las calles las mentiras que les mandan en volantes desde la Coordinación de Comunicación Social para formar imagen del alcalde Cruz Pérez Cuéllar y para atacar a la gobernadora Maru Campos, y la otra, obviamente, tiene que ver con la polla, que tienen que alimentar para los mandos y uno que otro periodista que come el maíz de esa ave de corral desde temprana hora para que no diga nada de la corrupción.
Jesús Manuel fue videograbado celebrado con el corrido de El Bazucazo, que se lo pidió a un grupo norteño que le cantó en vivo en un convivio en el que la fuente que lo envía dice que celebraba su cumpleaños en medio de música narca y botellas que les pidió a sus subalternos. Eso dicen. Le agarró gusto a los narcocorridos y era algo que no se le notaba, a diferencia de su subordinado, el Licenciado Arturo Rivera, que en sus buenos tiempos de boxeador daba funciones ante la presencia de la mafia de los capitanes de la Policía Municipal, que posteriormente se convirtió en la Línea. Nadie olvida a Arturo Cortez y a Roberto, el medio hermano de Javier Corral que dirigió la municipal hace casi tres décadas. Todos esos mandos tenían grandes antros como el Río Nilo y murieron ejecutados. Se les acabó el corrido.
Y César Corleone también es adicto a la narcocultura que adopta a San Judas y a la Santa Muerte para pedir protección. El corrido del jefe de la municipal se llama El equipo del señor y su subalterno Sergio Reyes Rivas lo mandó componer con Adalid López, el compositor de corridos favorito de La Empresa y La Línea. Narra hazañas que el mando de la policía municipal no pudo haber hecho desde su escritorio o desde su lujosa casa en un sector exclusivo de la ciudad. Pero con los dólares que llegan solos, es fácil mandar que pongan lo que sea en un corrido.
Dicen los que saben, los expertos en temas de La Maña y los policías, así sean viales, que siempre van de la mano; que la relación entre elementos policiales y la narcocultura, específicamente el consumo y apología a través de narcocorridos, es un problema documentado en México que evidencia colusión, corrupción y la infiltración de grupos criminales en las fuerzas de seguridad.
La narcocultura funciona como un elemento simbólico que legitima la violencia y el poder de los grupos delictivos. Quizás por eso Cruz Pérez Cuéllar no prohíbe que se canten en los conciertos en Juárez, a diferencia de otras ciudades del país donde sí se combate la narcocultura.
