Después de semanas en las que desde las conferencias del pueblo Claudia Sheinbaum desplegó un embate político sobre la gobernadora de Chihuahua Maru Campos, aderezado con los ataques de los paleros oficiales, por el caso del narcolaboratorio y la presencia de agentes de la CIA en el operativo que lo ubicó. Hoy la presidenta guardó silencio sobre el tema y enfocó su espacio a entregar boletos para el Mundial de Fútbol.
Un día antes había declarado en su mañanera que el citatorio a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, no es un asunto político y había rechazado las declaraciones de la mandataria, asegurando que la Fiscalía analiza la comisión de un posible delito sin que se trate de un asunto político, como lo denunció la mandataria chihuahuense, que acusó de fabricación de un caso en su contra.
“La Fiscalía lo que está haciendo es investigar y determinar si es un delito o no; ahora se ha dicho que se está contra la gobernadora, que es un asunto político, nada que ver”, sostuvo en la mañanera de este 28 de mayo.
Sin embargo, la Fiscalía General de la República avanzó para cerrar la pinza sobre el exfiscal César Jáuregui y probablemente sobre la misma mandataria; así lo consideran quienes conocen bien del tema jurídico penal y de cómo se integran los expedientes en esa dependencia.
Jáuregui, quien fue en calidad de testigo, cayó en la trampa del Ministerio Público Federal, dijo a este escribidor quien sabe del tema y quien lamentó que se haya metido en la boca del lobo.
El exfiscal, al salir de la Fiscalía, solo contestó un cuestionario que la Fiscalía tenía, pero un testigo de esa magnitud declara sobre hechos de los que se enteró en forma personal y directa, ya sea que vivió, oyó, a través de los sentidos, y cuando el agente del Ministerio Público federal determine la carpeta, lo involucrará simplemente por la cadena de mando. La pista se cerrará porque el delito que le pretenden adjudicar es grave.
El hilo se rompe por lo más delgado y lejos quedan las aspiraciones de ser candidato a la alcaldía de Chihuahua. De continuar la crisis política que ha generado el caso, la única puerta es el asilo político en Estados Unidos antes de que se le ejecute cualquier orden de aprehensión por el tema de la soberanía.
