México registra 18 mil 192 menores de entre 0 y 17 años desaparecidos (9 mil 342 niñas y adolescentes mujeres y 8 mil 817 niños y adolescentes hombres) en medio del reclutamiento forzado para integrarlos a estructuras criminales, advierte el informe Situación de Derechos Humanos en México, elaborado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La comisión documentó testimonios de colectivos y sobrevivientes que relataron cómo adolescentes de apenas 13 y 14 años son captados, secuestrados o enganchados por grupos criminales en estados como Jalisco, Estado de México, Sonora y Tamaulipas, para ser convertidos en combatientes, halcones, mensajeros o sicarios. Todo ocurre en un país que acumula ya 128 mil 713 personas desaparecidas y más de 70 mil cuerpos sin identificar bajo custodia del Estado.
El informe sostiene que la niñez y la adolescencia se han convertido en uno de los sectores más vulnerables frente al crimen organizado, particularmente en regiones donde las organizaciones criminales ejercen control territorial y aprovechan la pobreza, la violencia familiar, la falta de oportunidades y la ausencia institucional para reclutar a menores.
La CIDH identifica focos críticos en municipios del Estado de México, como Ecatepec, Naucalpan, Tlalnepantla, Nezahualcóyotl y Cuautitlán Izcalli; así como en zonas de Guanajuato, Jalisco y Sonora. También alerta sobre el Corredor del Pacífico, integrado por Colima, Nayarit, Jalisco y Sinaloa, donde las desapariciones tienen alta incidencia por la operación del crimen organizado.
Además, recabó testimonios de colectivos de búsqueda en Sonora que denunciaron casos de adolescentes reclutados a cambio de dinero o armas. “En algunos casos las víctimas regresarían con vida. En otros casos, los adolescentes se unirían permanentemente a los grupos criminales, o perderían la vida en enfrentamientos armados”, señala el documento.
Uno de los testimonios más duros es el de Alfredo, un adolescente de 17 años de edad que fue secuestrado en Toluca junto con otros jóvenes para ser llevado a un campo de entrenamiento criminal en Tierra Caliente, Guerrero.
“Había decenas de jóvenes privados de su libertad, obligados a entrenarse para formar parte del grupo armado del crimen organizado”, relató ante la CIDH.
“Había grupos de 20, 30, 15 o 10 personas de entre 14 y 20 años, a merced de sus captores”. Alfredo logró escapar durante un enfrentamiento entre el grupo criminal y el Ejército Mexicano. Actualmente, cursa el último año de preparatoria; pidió protección para él y su familia, además de ayuda para rescatar a sus amigos desaparecidos.
La CIDH también recibió testimonios de menores sobrevivientes que aseguraron haber sido utilizados para preparar droga, trasladar mensajes o participar en enfrentamientos armados.
