Javier Coello Trejo, conocido como “El Fiscal de Hierro”, falleció a los 77 años de edad. El abogado, quien será velado en Gayosso Lomas Memorial.
Vía redes sociales, el senador del Partido Verde, Manuel Velasco, se refirió a Coello Trejo como un hombre que trabajó por México con pasión y compromiso desde la abogacía y el servicio público.
“Su ejemplo es un legado para la comunidad jurídica del país y la sociedad civil”, expresó el legislador.
La periodista Lourdes Mendoza publicó una esquela en sus redes sociales.
Coello fue subprocurador y procurador general de la República, en tiempos en los que le tocó procesar al lider petrolero Joaquín Hernández Galicia, la Quina así como un litigante, de los más conocidos en México.
Javier Coello Trejo, quien fue subprocurador de la extinta Procuraduría General de la República (PGR) en su libro “El fiscal del hierro. Memorias”, reveló que le salvó la vida a Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, quien después prometió cuidar de él.
En una entrevista con Ciro Gómez Leyva, el exfiscal Javier Coello dijo que un día recibió una llamada de Antonio Riviello Bazán, entonces titular de la Sedena y le dijo que había detenido a Amado Carrillo, por lo que solicitó su presencia.
“Un día me llamó el general Riviello y me dice: ‘Oiga, Coello ¿quién es Amado Carrillo Fuentes?’. Le dije: ‘Es el segundo de Rafael Aguilar, el jefe de los narcotraficantes de Ciudad Juárez’. Y me dijo: ‘Pues aquí lo tengo. Véngase’”.
Contó el abogado que cuando llegó a dicho lugar, el llamado “Señor de los Cielos” estaba prácticamente moribundo.
“Ahí me voy y me encuentro a Amado Carrillo y apenas respiraba. Y me dice el general ‘¡Lléveselo!’ Y le dije ‘¿Cómo? Se me va a morir a mí’. Y me dice: ‘¡Lléveselo, Coello!’”.
Por lo que Coello Trejo se llevó al narcotraficante a la cárcel, donde montó un “cuarto de terapia intensiva” y dijo, “le salvé la vida”.
Debido a esta acción, antes de ser consignado, Amado Carrillo se dirigió al exfiscal y le dijo:
Licenciado Coello, usted me salvó la vida, mientras yo viva a usted no le va a pasar nada”, y aunque el funcionario agradeció el gesto, le contestó que él se podía cuidar solo. Posteriormente, según Coello “por la maldita corrupción”, un magistrado los dejó salir un miércoles Santo, “(…) cuando llegamos al reclusorio ya se había ido, y yo me olvido”.
Aquellas palabras de Amado Carrillo se hicieron efectivas cuando años después el narcotraficante mexicano lo llamó para avisarle que Ignacio Morales Lechuga, en aquel entonces procurador de la República, tenía la intención de secuestrar a su hijo Javier Coello Zuarth al siguiente día.
