No tuvo mucho eco, pero no pasó desapercibida la gira que realizó el presidente municipal con licencia, Cruz Pérez Cuéllar, particularmente para La Maña, por el compromiso que realizó con grupos políticos que buscan que nuevamente se le vuelva a regresar a Nuevo Casas Grandes la Policía Municipal y Vialidad, corporaciones desmanteladas hace poco más de dos años por la infiltración del crimen organizado en sus filas.
La corporación fue vinculada en su momento al grupo delictivo La Línea, al que se le acusa de la masacre de niños y niñas de la familia LeBarón; el asesinato de un estudiante de enfermería de la UACJ; la fosa más grande detectada en el país hasta ahora, con 100 cadáveres, ubicada en la zona turística de Casas Grandes y muchas linduras.
Nadie olvida que en las oficinas de vialidad despachaba el cabecilla apodado el 22 al amparo de la protección que Cynthia Ceballos les dio y que ahora su hermana Judith Escarcega busca restituirles con la reincorporación de elementos que, por cierto, tiene en la nómina sin haber pasado pruebas de confianza y con muchas sospechas de ser chicos de La Maña.
En campaña, Cruz les dejó la promesa de volver a rehacer la Policía Municipal. No dijo nada de sanearla y quitársela a los narcos que en el Noroeste comandan Los Gueritos, el Guacho y los hermanos Vázquez Barragán, quienes le han permitido a Pérez Cuéllar recorrer tranquilamente su zona. Están contentos con el compromiso de que regrese la Policía. Creen que va a ganar la candidatura de Morena a la gubernatura del Estado, pese a que se encuentra abajo en todas las encuestas y, más aún, también le apuestan a que llegue. Eso dicen “los guachos” y como en Pueblo Chico todo se sabe.
