Dos proyectos anunciados, millones de pesos gastados y cero resultados: uno fue frenado por falta de permisos y el otro terminó cancelado por su propio gobierno.
Ciudad Juárez, Chih.— Cruz Pérez Cuéllar presume ser un “excelente administrador” porque, según él, ha gobernado sin pedir deuda. Lo que no presume es que, después de casi seis años al frente de Ciudad Juárez, no ha sido capaz de entregar ni uno solo de los puentes que anunció como grandes soluciones para la movilidad.
Mientras se dedica a repartir calificaciones y cuestionar el trabajo de otros alcaldes, su propio gobierno acumula proyectos fallidos, permisos que nunca llegaron, millones gastados y obras que terminaron convertidas en simples anuncios.
La realidad es contundente: Cruz prometió dos puentes y no construyó ninguno.
El primero arrancó sin permisos y terminó frenado
En 2024, el alcalde respaldó la construcción de un puente elevado en pleno Centro Histórico, con una inversión estimada en 420 millones de pesos y a cargo de Ferromex.
La obra comenzó el 27 de septiembre, pese a encontrarse en una zona de valor histórico y sin contar con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Semanas después, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes ordenó detener los trabajos por falta de permisos.
El INAH terminó por declarar inviable el proyecto elevado debido al daño que podía provocar al núcleo histórico de Juárez, obligando a Ferromex a replantearlo como paso subterráneo.
El mismo proyecto que Cruz defendió con uñas y dientes, y por el que llamó “caprichosos” y “politiqueros” a sus críticos, terminó desplomándose por las irregularidades que su gobierno decidió ignorar.
El segundo se cayó antes de comenzar
El nuevo fracaso ocurrió con el puente proyectado en el eje vial Juan Gabriel y bulevar Zaragoza.
Para 2026, el Ayuntamiento había autorizado 133.9 millones de pesos para la obra. Sin embargo, antes de colocar una sola trabe o levantar una columna, ya se habían gastado 46 millones de pesos en estudios, trabajos preliminares y rastreo de calles.
El 10 de julio, la Comisión de Hacienda del Cabildo aprobó cancelar el proyecto porque el Gobierno Municipal no logró conseguir a tiempo los convenios y permisos necesarios con Ferromex y la SICT.
Tampoco tuvo capacidad para concluir las licitaciones y ejecutar la obra antes de que termine la administración.
Esta vez no hubo a quién culpar.
El puente fue cancelado por la propia incapacidad del gobierno de Cruz para planear, tramitar y ejecutar su obra.
El dinero del puente acabó en despensas, refacciones y eventos
Después de gastar 46 millones de pesos sin construir nada, quedaron disponibles alrededor de 87.6 millones.
Pero en lugar de destinarlos a otra gran obra vial que atendiera el caos de movilidad que padecen diariamente los juarenses, el Gobierno Municipal decidió repartirlos.
Una parte fue enviada al equipamiento del Centro de Respuesta Inmediata y el resto terminó distribuido entre refacciones para vehículos, despensas, suministro eléctrico, pavimentaciones menores y eventos como las “Cruzadas por Juárez”.
Es decir, el dinero que se anunció para construir un puente terminó diluido en gasto corriente y programas municipales.
Sin deuda, pero también sin resultados
No pedir créditos no convierte automáticamente a nadie en buen administrador.
Un verdadero administrador no solamente cuida la chequera: planea, consigue permisos, ejecuta obras y entrega resultados.
Cruz Pérez Cuéllar puede repetir todas las veces que quiera que es “excelente”, pero los hechos cuentan otra historia: dos puentes prometidos, dos proyectos fracasados, millones gastados y ni una sola obra terminada.
Antes de cuestionar a otros gobiernos, el alcalde debería explicarles a los juarenses qué pasó con los millones invertidos en estudios y proyectos que acabaron en el bote de la basura.
Porque en Juárez ya sobran discursos, anuncios y renders.
Lo que siguen faltando son puentes, movilidad y resultados.
