Morena se encuentra en una disyuntiva en el estado de Chihuahua por elegir entre Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez sea cual sea la decisión que tome para nombrar coordinador de la Defensa de la Soberanía Nacional y la Transformación Nacional, a la postre candidato o candidata a gobernador, se enfrenta a una fractura.
Dicen los comentólogos pagados por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar que enviar a la senadora con licencia como candidata a la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez evitaría la fractura y elevaría el número de votos para Morena en la frontera; solo falta que ella acepte.
Los otros datos señalan que el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, de ser candidato, sufriría una estrepitosa derrota por la fama de corrupto que arrastra ya por todo el estado, donde el hashtag del ratón verde ya es conocido y más su pintura mural, a la que le dio fama cuando los policías municipales reprimieron a los artistas urbanos que la crearon. No se diga de las docenas de denuncias en órganos anticorrupción por el saqueo descarado al patrimonio de los juarenses.
Andrea tampoco garantiza el triunfo a Morena; tiene desgaste pese a lo que digan las encuestas y carece de estructura política; su apuesta fueron las redes sociales para promocionar sus recorridos por la entidad.
A diferencia de Andrea, Cruz creó una estructura propia en el Partido Verde a donde envió a todos los militantes de otros partidos que se le sumaron y a quienes contrató como brigadistas. Está fuerte en el Verde, pero no le alcanza para ganar. Necesita a Morena. Pero si no la tiene, va por la rebelión como ya lo ha hecho en el pasado y como lo hizo Ricardo Monreal alguna vez en Zacatecas.
El escenario lo sabe Ariadna Montiel, la madrina actual de Cruz Pérez Cuéllar; lo sabe la comisión de elecciones que preside Citlalli Hernández y quien tendrá la última palabra tras decidir si envía a Andrea por la alcaldía o por la gubernatura, o a Cruz por la gubernatura o por alguna diputación para protegerlo, al igual que lo hicieron con su compadre Javier Corral y con Armando Cabada o bien, dejar que se vaya tras las rejas.

