La Comisión Nacional de Elecciones de Morena, que preside Citlalli Hernández y Ariadna Montiel, privilegió a perfiles provenientes de otros partidos en la designación de coordinadores estatales de la 4T y desplazó a los morenos fundadores, lo que despertó la mofa política e incluso la molestia en las filas guindas.
Así se los dijo esta semana también la dirigente del PAN, Daniela Álvarez, al hablar sobre la sangre azul y naranja que corre por las venas de Cruz Pérez Cuéllar, que llegó incluso a dirigir al panismo en el estado de Chihuahua.
De la lista completa de los 17 coordinadores estatales designados por Morena, la única figura que destaca por haber iniciado formalmente su trayectoria política directamente dentro del partido, sin registros previos de militancia o cargos de elección popular en los partidos de la oposición tradicional (como el PRI o el PAN), es Julieta Ramírez Padilla, que irá por Baja California.
Julieta Ramírez representa el perfil de relevo generacional «puro» de la llamada Cuarta Transformación, que tanto presumió AMLO en figuras como Andrea Chávez o Geraldine Ponce en Nayarit, a quienes les robaron la nominación “ajustando las encuestas” para privilegiar perfiles corrompidos. Aunque Ramírez tiene la mancha de haber sido secretaria particular de Marina del Pilar Ávila durante su gestión municipal con las siglas guinda.
En Nayarit, Geraldine fue cambiada por Jasmine Bugarín, que es senadora y militante activa del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y quien anteriormente desarrolló la mayor parte de su carrera política en el PRI, donde fue tres veces diputada federal y consejera nacional; en Baja California, Manuel Cota Cárdenas es militante del PVEM con antecedentes en partidos de oposición (PAN y PRD); Pablo Gutiérrez Lazarus, quien va por Campeche, fue alcalde del PAN en el 2015 y posteriormente se incorporó al movimiento impulsado por Morena; Lorenia Valles en Sonora, su origen político formal está en el PRD, partido que dejó en 2018.
Pero el caso más patético es el de Cruz Pérez Cuéllar, que toda su carrera estuvo en el PAN, del que fue dirigente estatal, y posteriormente fue candidato a la gubernatura por Movimiento Ciudadano y fue de los que perteneció al grupo de César Duarte, en cuya nómina secreta aparece.
En el actual proceso tiene también un pie en el Partido Verde que alquila y en el que creó su principal estructura política y electoral dirigida por su hermano Alejandro Pérez Cuéllar y donde se han refugiado huestes de chapulines provenientes de otros partidos que ha reclutado. Está por demás decir que desplazó al llamado “relevo generacional”, llamado así por el reaparecido AMLO y que aún no decide si se postula por el Partido del Trabajo o se disciplina aceptando un premio de consolación. ¡Así las cosas en Morena!, los guindas puros fueron desplazados por los chapulines.

