BAVISPE, SONORA.– El día de hoy se cumplen siete años de la masacre de la familia LeBarón, el ataque armado que en 2019 cobró la vida de tres mujeres y seis niños de la comunidad mormona en los límites entre Sonora y Chihuahua. A siete años del crimen, la exigencia de justicia formal se mantiene activa frente a la falta de sentencias definitivas y las constantes amenazas de seguridad que padece la región.
Estado actual del caso y demandas clave:
- Denuncia de impunidad: A pesar de las decenas de detenciones realizadas desde 2019, la familia LeBarón señala que no existen sentencias condenatorias firmes por el delito de homicidio. Adrián LeBarón rechazó públicamente los intentos de la Fiscalía de otorgar penas reducidas (de alrededor de 10 años) a integrantes del grupo criminal «La Línea» implicados en el caso.
- Uso de bienes decomisados: Los familiares presentaron una solicitud formal ante las autoridades para que los recursos financieros y bienes incautados en Estados Unidos a capos de la droga —como Ismael «El Mayo» Zambada— sean destinados a la reparación integral del daño para las víctimas del terrorismo y la violencia en México.
- Inseguridad activa: La vulnerabilidad de la comunidad permanece vigente; en abril de este año, se denunció la irrupción de un comando de 12 personas armadas en una de las propiedades de la familia en Chihuahua, lo que evidencia que la estructura criminal de la zona no ha sido desmantelada.
El origen de la tragedia
El 4 de noviembre de 2019, un grupo de camionetas en las que viajaban mujeres y niños de las familias LeBarón, Langford y Miller fue emboscado en una brecha de terracería de la Sierra Madre Occidental. La versión oficial del gobierno federal atribuyó el ataque a una presunta confusión en el marco de una disputa territorial entre los cárteles de Juárez y Sinaloa, hipótesis que la familia ha rechazado de manera sistemática, calificando el acto como un ataque directo.

