En teoría, Ciudad Juárez tendrá policías convertidos en robocops con los 46 millones de pesos en uniforme y equipamiento que el fin de semana pasado el alcalde Cruz Pérez Cuéllar le entregó a la Secretaría de Seguridad Pública municipal y a Seguridad Vial, provenientes de la cancelación de obras como el nuevo Rastro y el parque norponiente, cuya asignación de presupuesto el año pasado fue toda una simulación que terminó en la reorientación del dinero público a licitaciones dudosas.
Son 46 millones en uniformes, chalecos antibalas nivel IIIA, fornituras, lámparas, candados de mano y pierneras para el personal operativo para fortalecer labores de vigilancia y prevención en toda la ciudad. Es una buena inversión, sin duda; lo malo es que, con los precios que paga la oficial mayor Rosa Angélica Alarcón, no alcanza para los alrededor de 4 mil policías que tiene Juárez, que seguirán siendo robo-cops en vez de robocops, si quieren un buen uniforme.
La compra solo alcanzó para 500 chalecos balísticos, 350 pierneras, 350 esposas y 350 fornituras, además de 350 lámparas de mano; 1000 pares de botas; camisolas y pantalones tácticos, algo que no checa con la inversión millonaria que hicieron. Mínimo los agentes preventivos de Juárez deberían andar vestidos como los soldados del Führer, pero no, seguirán igual que los bomberos con los zapatos rotos y los trajes quemados.
La entrega de los uniformes se realizó en el estacionamiento de la estación de Policía Babícora, ahí donde un agente preventivo se suicidó hace un par de meses. Fue atestiguada por la misma oficial mayor que hizo las compras que parecen más infladas que los globos del Amigo Arisho; también la regidora priista Mireya Porras, quien coordina la comisión edilicia de Seguridad, una instancia que se ha destacado por avalar todo lo que proponga el crucismo.




