La lideresa de mercados populares María Hurtado tiene todo el power con los hermanos Alejandro y Cruz Pérez Cuéllar para hacer y deshacer en la ciudad. Al menos así lo ha demostrado en las últimas semanas en las que ha intentado apropiarse de un terreno privado en Riberas del Bravo donde quiere instalar un tianguis con toda la permisividad del director de Regulación Comercial, Óscar Guévara, a quien ya se le conoce con el apodo de el Granuja en las filas crucistas, sabe Dios porqué.
María, quien mueve a su antojo al Granuja y a los inspectores de comercio, sigue insistiendo en apoderarse de la propiedad ubicada en la calle Rivera de Lerda y Ribera de La Salle, que en algún tiempo fue propiedad ejidal y posteriormente fue adquirida por su actual propietaria Guadalupe Montiel. Sin embargo, los conflictos empezaron cuando en Catastro, que depende de la Tesorería Municipal, alguien alteró los registros catastrales y puso que el predio es propiedad municipal, lo que le permitió al Granuja y a la lideresa María Hurtado, instalar decenas de vendedores ambulantes.
Claro que la propietaria no se quedó de brazos cruzados y promovió recursos jurídicos, entre ellos amparos que ganó y en los que se obliga al gobierno de los Pérez Cuéllar a corregir la supuesta anomalía que huele más a transas y que quizás estén viviendo decenas de propietarios de predios y casas solas en la ciudad y quienes deben revisar, no vaya a ser que ya no sean los dueños. ¡Aguas con las ratas!
Pero la historia no termina ahí; la lidereza ha insistido en la invasión a la propiedad privada y ni Julio César de la Cruz, el director de Asentamientos Humanos, va a intervenir en contra de sus patrones.
La mujer movilizó en uno de esos actos de influyentismo a policías municipales, quienes fueron distraídos de sus labores de vigilancia de la ciudad para apoyar a la lidereza en robarse el predio, pero los agentes entraron en cordura y la mandaron por un tubo.
Por cierto, al llegar usaba una camioneta Suburban de reciente modelo, similar a la que usa de vez en cuando Cruz Pérez Cuéllar en sus giras proselitistas por el estado. Estilo Huicho Domínguez, de varios milloncitos de pesos y de lo mejor; al fin y al cabo, Juárez no se acaba. Se llena de baches y latrocinios, pero no se acaba.
