En terrenos del feudo municipal crucista, el maquillaje para disfrazar el despido de Myrna Barajas del Instituto para la Cultura del Municipio de Juárez, el Ipacult, estuvo a todo lo que y solamente un medio se atrevió a abordar por encimita la causa de la salida de quien llegó igual como salió, por la puerta de atrás de la antigua Presidencia Municipal y en medio de las aguas del drenaje que inunda desde hace 4 años los ámbitos culturales desde el Crucismo.
La despidieron por presuntas faltas de respeto hacia el presidente Cruz Pérez Cuéllar, quien dio instrucciones al Ipacult en un chat de WhatsApp institucional, y Barajas no solo las desacató, sino que realizó expresiones que consideraron ofensivas, dentro del mismo grupo de mensajería virtual. Así lo publicó por ahí uno de los pocos medios que todavía visibilizan de vez en cuando la corrupción que se da intramuros en el gobierno local. Lo escrito por Myrna fue borrado, pero no faltó un lambiscón o lambiscona que le fue con el chisme a la alcaldía. De esos la Presidencia está llena y eso impide que, hasta ahorita, la verdad se conozca, aunque en el fondo del asunto, en el mismo Ipacult, los empleados señalan a Miguel Ángel Mendoza, el poder tras el trono en las transas que ahí se cocinan y en las que Barajas no estuvo de acuerdo.
La versión oficial que el mismo alcalde dio es que había sido una decisión del consejo de gobierno del instituto, cuando evidentemente su mano estuvo metida directamente en el despido por encima de ese órgano que está peor que el Cabildo; nomás son mero trámite y no representan a los juarenses.
Junto con Barajas se van sus colaboradores cercanos y el Instituto quedó ya en manos de la fotógrafa Olga Lizeth Olivas Sánchez, que, al igual que Barajas, es señalada por la comunidad cultural de no tener el perfil para dirigir el Ipacult. Claro, la comunidad cultural quizás debería considerar que Mendoza nunca se fue y que para Cruz la política cultural y la historia de Juárez no es su prioridad, ni la entiende. Para él, está primero la campaña hacia el 2027. Pero quien no se fue, es la mano detrás del drenaje llamado ya Ipacult.
