De manera furtiva, en silencio y con el rabo entre las patas, ya sin subirse al ring con la gobernadora Maru Campos como lo hizo semanas antes, la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, visitó sorpresivamente Ciudad Juárez para instalar el Consejo Municipal más grande del partido a nivel nacional. Estuvo en el gimnasio Josué Neri Santos, cerca del cruce internacional Paso del Norte que muchos morenos quieren cruzar, pero se abstienen por el retiro de visas que ya las autoridades de Estados Unidos han realizado hacia integrantes del movimiento, el más reciente el de Brighite Granados.
Ahí se dieron cita los representantes de los medios de comunicación que esperaban una declaración explosiva sobre el discurso de la soberanía que con un pestañeo el presidente Donald Trump hizo añicos y obligó a Claudia Sheinbaum a bajarlo de su discurso en cada mañanera so pena de tirar a la basura el T-MEC. Los reporteros también esperaban un posicionamiento por el retiro de la visa de Brighite, quien fue su asistente personal en el sexenio pasado cuando ella era subsecretaria de Bienestar en el gobierno de AMLO y, sobre todo, sobre la derrota que le propinaron en Coahuila los priistas.
No hubo ni media palabra y, por el contrario, los periodistas y uno que otro palero que vive del chayo municipal se quedaron con el micrófono en la mano luego de que les impidieron el paso al gimnasio Josué Neri Santos, pese a que fueron convocados. Típico de Ariadna, es uno de los rasgos que la distinguen en la política cuando las adversidades se presentan.
Del evento, solo un post en sus redes sociales publicó la dirigente nacional de Morena, pero ya sin tirarle a la gobernadora Maru Campos. A leguas se ve que Estados Unidos obligó a la 4T a bajarle tres rayitas al tono, usando de escudo el tratado comercial que se negocia y del que hoy Sheinbaum mostró sus expectativas, incluso de reunirse con Trump, quien amenaza con cancelarlo.


