La gobernadora Maru Campos le dijo a la 4T lo que muchos piensan y alborotó el gallinero. Le pidió al Gobierno federal y a la presidenta Claudia Sheinbaum entregar al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, para que enfrente las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado y que no pongan en riesgo a México.
La mandataria también advirtió que la negativa a procesarlos podría tener consecuencias para el país, incluyendo un deterioro de la relación bilateral con Estados Unidos y posibles afectaciones al T-MEC, del que depende el empleo de miles de trabajadores mexicanos.
A través de un video difundido en sus redes sociales, Maru sostuvo que la actual tensión entre México y Estados Unidos en materia de seguridad es consecuencia de la protección que, según afirmó, el gobierno de Morena brinda a funcionarios señalados por autoridades estadounidenses.
Y la respuesta no se hizo esperar, pero no vino de la mañanera del pueblo donde cada mañana Claudia Sheinbaum guardó silencio, aunque por semanas se dedicó a señalar a la chihuahuense por la intervención de agentes de la CIA en un operativo en el que se detectó al narcolaboratorio de Morelos, en el llamado “triángulo dorado” y del que los morenistas la acusan de traición a la patria. Maru señala que la atacan por combatir al narcotráfico.
La respuesta vino del hígado de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, y de sus corcholatas en Chihuahua, que intentaron lucrar con la respuesta al señalamiento, pero sin que les pegara el discurso. Tanto Andrea Chávez como el alcalde con licencia Cruz Pérez Cuéllar tienen el disco rayado en el tema y hasta a los cafeteros del Samborns de Paseo les da hueva escucharlos. Hasta parecía que les dieron línea y en el caso del edil juarense, hasta se retorció, quizás pensando que esta por ahí su nombre en alguna lista del Departamento de Justicia norteamericano.
Ariadna Montiel Reyes vomitó todo tipo de improperios, pero lo único que ratificó fue la protección que la 4T le brinda a Rubén Rocha Moya y sus colaboradores solicitados en extradición por Estados Unidos. De ellos no dijo nada, pero lo dijo todo: siguen protegidos.
Por cierto, Montiel culpó a Maru de sumir al estado en la violencia, cuando el municipio con mayor violencia en la entidad es gobernado por Morena y su candidato favorito, Cruz Pérez Cuéllar, del que AMLO se cuidaría la cartera porque es más chueco que el famoso Quasimodo, que hasta el apodo le robó.
