En la delegación de Bienestar se pasaron de boleros y ejercieron esa habilidad laboral llamada lambisconería para salir en defensa de la secretaría de Bienestar, Ariadna Montiel, aporreada por el grupo político de Ricardo Monreal por dar malos tratos a los diputados federales.
Los jefes por iniciativa propia para conservar la chamba y el más humilde servidor de la Nación, obligado también por el mismo motivo, publicaron hasta en el papel de baño que Ariadna es inmaculada con los programas de Bienestar y más santa que el Papa Francisco, claro, también por haberles dado chamba. En ese sentido fue la defensa que encabezó Mayra Chávez que ni ella misma creyó en sus palabras, pero seguro busca que sirvan para atajar el conocido carácter fuerte de Montiel y la doble cara con que se maneja en la política
Claro, los reflectores se centraron en la presidenta Claudia Sheinbaum que salió a defender como era de esperarse, aplicando quizás las mismas estrategia que con Francisco Garduño para no confrontarse con AMLO a quien le atribuyen haber heredado a su sucesora a la secretaria Montiel. Pero igual que el comisionado de Migración, pudiera tener los días contados en el Gobierno de México e irse silenciosamente a Valle de Bravo dónde dicen, atesora ya buenas propiedades tipo hacienda.
Mientras tanto en Juárez, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, ahijado de Ricardo Monreal y en últimos meses aliado de Ariadna, espera para ver el impacto de esa grilla nacional. No dijo nada de su nueva comadre. Pero si Montiel no perdona a los monrealistas que pidieron su cabeza, habrá repercusiones hasta en su alianza por Chihuahua. Pero si se traga el sapo que le aventaron los diputados monrealistas, seguirá como si nada apoyando el alcalde. Ya ven que dicen que la política para los agachones es el arte de tragar desechos sin hacer gestos.
