Más allá de la polémica y los intentos en Juárez de uno que otro crucista e incluso morenistas de verdad, por desacreditar la columna de Salvador García Soto denominada “La lista de Marco: políticos mexicanos en la mira de EU”, hay una realidad que no se puede negar en la ciudad, que es la corrupción que permite la presencia sistematizada del crimen organizado hasta en los baños de los mejores restaurantes y bares donde venden droga como si fueran chicles y dulces. Es una actividad más organizada que la empresa Sabritas y Marinela que no tiene otra explicación que arreglos muy arriba. De la Feria Juárez y los empresarios de La Empresa, no hablemos, al menos este día no.
El tema de hoy es la columna de Salvador García, Serpientes y Escaleras difundida por El Universal que difundió una presunta lista de 44 funcionarios y políticos de alto nivel supuestamente en la Mira del Departamento de Estado por posibles nexos o actividades criminales. En ella incluye a Cruz Pérez Cuéllar lo que desató amplios comentarios en los corrillos políticos y chats políticos, en unos cuestionando su veracidad, otros tratando de desacreditar hasta el periodismo rasgandose las medias, pero todos atentos. También hay que decirlo, a diferencia de la prensa nacional, los medios de comunicación en Juárez guardaron silencio, sólo uno que otro abordó el tema.
La presunta y ya famosa lista que corre a lo largo y ancho del país en las benditas redes sociales, surge luego de que Estados Unidos le retiró la visa a Marina del Pilar Ávila Olmeda, gobernadora de Morena en Baja California y a su esposo.
De inmediato analistas apuntaron a que se trata de una “cacería” de políticos mexicanos por parte del gobierno de Donald Trump y revelan una “lista negra” con nombre de funcionarios y personajes conocidos atribuida al Departamento de Estado, y según García Soto conocida entre diplomáticos y funcionarios como la “Lista de Marco” —en alusión al senador republicano Marco Rubio—, en la que figuran al menos 44 políticos y funcionarios mexicanos que habrían recibido apoyo del crimen organizado o facilitado sus operaciones.
Las rasgaduras de medias comenzaron con esa información, aunque sin voltear a ver la realidad en ciudades como Juárez donde la actividad criminal lo dice todo sin necesidad de que algún periodista se lo diga a los juarenses.
