No, no es una cuestión política, es una tragedia envuelta en la negligencia la que le ocurrió al joven Carlos Daniel Rodríguez, de 16 años, estudiante del CECyTECH, a quien su maestro le encargó de tarea fundir aluminio y, durante la práctica en su casa y sin supervisión, el experimento le explotó, dañando severamente sus ojos. La tragedia se agudizó con el abandono institucional y los intentos de las autoridades educativas por deslindarse, que incluyeron dejarlo sin atención médica a la que tiene derecho por su condición de alumno, argumentando que precisamente ya no es su alumno cuando por su condición se vio impedido de seguir sus estudios.
La tragedia de Carlos Daniel ocurrió en marzo del 2024 en el ejido San Lorenzo, en el municipio de Buenaventura, a unos 300 kilómetros al norte de la ciudad de Chihuahua y otros tantos al sur de Ciudad Juárez. Fue motivo de discusión en días pasados en el Congreso del Estado, donde privó el sentido común y se aprobó un acuerdo para presionar a ese subsistema educativo y al Gobierno del Estado, hay que decirlo.
Lamentablemente, no es el único caso de negligencia de las autoridades; los hay en uno u otro subsistema e incluso en el nivel de gobierno, como el ocurrido el 30 de agosto de ese mismo año en Ciudad Juárez con el estudiante Rafa Rodríguez del Conalep II, que murió ahogado tras ser arrastrado por la corriente del agua de lluvia que convierte la calle Tapioca en un río caudaloso cada vez que llueve. Ahí la comunidad estudiantil, maestros y vecinos tiene años buscando un proyecto pluvial que dé seguridad a quienes transitan peatonalmente por el sector. Han hecho peticiones al municipio y han participado en la consulta del presupuesto participativo, han ganado y les han cancelado. Ahí murió Rafa y el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, que como parte de sus campañas electorales, acudió entonces a simular la búsqueda del cuerpo, fue confrontado por la familia de la víctima y vecinos por la negativa del Municipio a atender esa vialidad que sigue sin obras pluviales, nadando en la negligencia y abuso de poder por la cancelación de proyectos.
El caso de Carlos Daniel ocurrió unos meses antes que el de Rafa y en otro municipio, pero su situación es emblemática de lo que ocurre en el CECyTECH que dirige la comunicadora Adriana Ruiz, el cual muestra toda la decadencia y abandono en el que se encuentra e incluso la negligencia del secretario de Educación y Deportes, Francisco Hugo Gutiérrez Dávila, para atender casos de gran magnitud en los que ni ahogado el niño tapa el pozo, ni sanciona a los responsables.
El caso del CECyTECH llegó a la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y fue llevado por la diputada María Antonieta Reyes al Congreso del Estado, donde los legisladores aprobaron en días pasados de manera urgente que al Gobierno Estatal, a través de la dirección que le corresponda, se le otorgue al joven Carlos Daniel Rodríguez Sáenz programa médico y de atención hasta donde su condición visual y emocional lo amerite, en función del derecho humano a la salud y reparación del daño, y se atiendan las recomendaciones de la CEDH.
Son casos emblemáticos, les pudieron haber ocurrido a cualquier estudiante y el ingrediente principal de la tragedia, la omisión y la negligencia de quienes sean responsables, se pudieron haber prevenido y se pueden prevenir a futuro, pero podemos apostar que ni Gutiérrez Dávila ni Adriana Ruiz conocen los planteles donde estudiaban las víctimas de estas tragedias y probablemente ni los conocerán.





