El consejero estatal de Morena Roberto González de la Cruz, el primo de Julio César de la Cruz, el actual director de Asentamientos Humanos del Municipio de Juárez, fue el chisme del día en los comederos y cafés de la ciudad tras difundir él mismo una fotografía donde aparece con la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel, lejos del Crucismo y más lejos todavía del Chavismo donde le falta militar.
El Beto, apodado también en las redes sociales como el queso, el dedotes o el primo, es o era un fiel seguidor desde hace años o décadas de Cruz Pérez Cuéllar, desde los tiempos en que ambos eran panistas y en los actuales donde ambos terminaron en Morena, el paraíso de los chapulines.
Su imagen al lado de Montiel quien también es considerada en algunas encuestas como aspirante a la gubernatura, llamó la atención y desató una serie de versiones por qué como dice El Pillo, una foto dice mucho; aunque otros dicen que también los contextos y los chismes.
Y es que Beto González es la segunda ocasión en que es expulsado del Cruzilandia donde trabajo en Desarrollo Social, Centros Comunitarios y en Seguridad Vial donde su imagen con uniforme se hizo viral porque paraba conductores para sermonearlos y no los infraccionaba, algo positivo que contrastaba con la fama mordelona de la dependencia vial.
La primera vez que fue echado por Cruz de su pandilla, digo, de su grupo político, fue en enero del 2024 cuando Beto junto con la doctora Gabriela Cisneros recibieron en Chihuahua a Claudia Sheinbaum y fueron convocados a apoyar en uno de los eventos que se realizó en la librería Sándor Maria, si la de Javier Corral Jurado donde se tomaron la foto con la entonces candidata a la Presidencia de México, al lado del exgobernador.
Cómo represalia fueron despedidos; pero meses después Beto fue perdonado y reincorporado a Seguridad Vial, no así la doctora Cisneros que apenas hace un par de meses fue perdonada y reintegrada a Cruzilandia donde ahora hace proselitismo para Cruz y como buena fanática a sueldo, pelea con quién lo critica.
Pero el regreso de Betito no duró mucho, dicen los cafeteros que fue echado nuevamente de Cruzilandia justo al año de su regreso, cuando se le encomendó apoyar en el informe de Pérez Cuéllar en el estadio 8 de Diciembre, ese que tiene una capacidad de 4 mil personas pero que ellos dicen que metieron 20 mil o más; Cruz lo reprendió por no meter orden a los acarreados y por no rendirle pleitesía cuando pasó a su lado y uno de los escoltas del alcalde lo insultó por estar de espaldas. Es la versión que corre en la vieja presidencia municipal.
Por lo pronto Roberto González de la Cruz no quedó desamparado, no vivirá en el error, fuera del presupuesto. Ya abraza a la poderosa secretaria del Bienestar y quién sabe, quién quite hasta que lo hagan diputado local.
“Uno nunca debe derribar el puente que cruzas;por si te toca regresar”, escribió en sus redes para anunciar su salida de Cruzilandia y su incorporación al Montielismo. Sin darse cuenta, destruyó el puente que tenía con Pérez Cuéllar y se sumó a las cientos de deserciones y expulsiones que ya tiene el barco crucista entre las que se cuenta Karen Mora, Andrés Domínguez Alderete y su hermano el regidor Antonio Domínguez Alderete, Raúl Fajardo y ahora el Beto.
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