Un megatope que está siendo instalado en la calle Primavera alteró la rutina diaria de los habitantes de la zona donde se encuentra la iglesia de Senecu, que se vieron sorprendidos por lo que es más una barda que un reductor de velocidad, lo que ocasionó molestias y comentarios por lo que consideran un abuso de autoridad tolerado y auspiciado desde la Dirección de Desarrollo Urbano, esa dependencia donde los moches son famosos y han sido debatidos en el pasado en los escenarios políticos y en el mismo Cabildo.
Los inconformes señalan directamente a un negocio de barbacoa denominado El Impostor, ligado a la familia del exalcalde Armando Cabada Alvídres, y dudan que tenga algún permiso, ya que la barda-tope que están levantando no es reglamentaria e impedirá que autos que no tienen suficiente altura puedan usar esa vialidad que conecta de la Gómez Morín a la Tomás Fernández. Ah, pero son compas del actual alcalde.
El negocio de barbacoa está en la Plaza Primavera y se está construyendo un drive-thru y requiere que los vehículos pasen a baja velocidad por ahí para que sus clientes salgan o entren tranquilamente. Es probable que ni permisos tenga, como se manejan las cosas en Desarrollo Urbano, la dependencia infestada de corrupción que actúa contra unos sí y contra otros no. Quita a unos de la vía pública y a otros, por cierto periodistas, les permite invadir la vía pública para vender hasta café y comida rápida, pero de estos casos hablaremos más adelante; ahora es el abuso del megatope.
Por cierto, está justo atrás de la casita de 28 millones de pesos que habitaba el alcalde Cruz Pérez Cuéllar en El Campestre y de la que fue echado por la Fiscalía Anticorrupción al asegurarla dentro de las investigaciones por corrupción. La casa es propiedad de Daniel Pando, exfuncionario de Cabada y de Cruz, quien se hizo de varias mansiones en esa zona. Ahí, con Cabada y Cruz, la corrupción es peccata minuta.


