Llamó la atención las declaraciones que dio en Tlalnepantla la chihuahuense Bertha Luján Uranga, fundadora de Morena, madrina política de algunos cuadros fuertes del partido como Juan Carlos Loera y quien alguna vez intentó reclutar al arquitecto José Luis Rodríguez “El Puma”. Centró su discurso en contra de la corrupción en los gobiernos emanados de Morena, aunque fue una de las que en septiembre pasado felicitó al alcalde Cruz Pérez Cuéllar en su último informe, pasando por alto el alto nivel de cuestionamientos, denuncias y actos reprobables del edil, cuyo gobierno ya es considerado el más corrupto en la historia de Ciudad Juárez. Claro, también paso por alto decenas de ejemplos de corrupción que se han ido acumulando en Morena, pero el discurso es el discurso; la práctica es otra cosa.
Ella es madre de Luisa Alcalde Luján, la dirigente nacional del Movimiento a quien le quitaron el poder para meter mano en las candidaturas al enviarle a Citlalli Hernández a la Comisión Nacional de Elecciones del partido y con ella la mano de Claudia Sheinbaum retomó ese control al estilo del viejo presidencialismo del PRI.
Precisamente habló del viejo régimen, en el marco del Encuentro Regional de Movimientos Sociales que contempla 15 eventos nacionales, algunos en el norte, incluyendo Chihuahua, para generar un documento con propuestas para el CEN moreno. Bertha afirmó que el partido tiene como prioridad evitar que en sus gobiernos se reproduzcan las prácticas del antiguo PRI y que se busca escuchar directamente las denuncias y demandas ciudadanas para construir un proyecto sólido rumbo a las elecciones de 2027 y fortalecer la Cuarta Transformación. No dijo nada del segundo piso.
Bertha advirtió que el partido no debe caer en prácticas como el nepotismo, la reelección indiscriminada o la incorporación de políticos provenientes del PRI sin trayectoria de lucha social. No se trata de ganar por ganar. Queremos candidatos con honestidad, transparencia y compromiso real con el pueblo. Si Morena no cumple con ese propósito, habrá que pensar en otra cosa”, expresó. Seguramente dos que tres se han de haber muerto de risa, y más los del estado de Chihuahua y en particular Ciudad Juárez donde Cruz Pérez Cuéllar podrá en práctica la vieja escuela del PRI, incluyendo usando a sus operadores más apolillados y rancios que recurrieron hasta a las redes sociales para ofrecer despensas para acarrear gente a la Equis de Teto. Por cierto, si Bertha analizará las políticas de gobierno aplicadas en Juárez, se daría cuenta que ahí no ha llegado la Cuarta Transformación. Se mantuvo un gobierno de ultraderecha.
