En Chihuahua, los mismos morenistas que no son del Bienestar ni integran las filas verdes del crucismo, se pitorrearon de risa ante el discurso de la nueva dirigente de Morena, Ariadna Montiel, enfocado contra los perfiles corruptos que buscan ser candidatos para el 2027, a quienes este domingo envió el mensaje que, aunque ganen las encuestas, no se les permitirá representar al partido.
¿Acaso estaba hablando de Cruz Pérez Cuéllar, a quien ella misma le interpuso algunas denuncias en el 2021 ante los órganos internos de Morena y cuya firma aparece en los recibos de la nómina secreta de César Duarte, o a la exdirigente del PRI, Mayra Chávez, que también estuvo en los expedientes de la Operación Justicia para Chihuahua por el conejazo a la JMAS, donde presuntamente descontaban dinero a los empleados para entregarlo a las campañas del PRI?
Pero bueno, la nueva aliada de Cruz, hasta parece que se inspiró en la actuación del alcalde juarense para redactar su discurso sobre lo que no se debe hacer y se hace en Chihuahua, algo incongruente sin duda, pero que si lo aplica realmente, Morena perdería fácilmente a la mitad de los aspirantes a cargos de elección.
Y el tema de la corrupción en Morena es algo que se reconoce con el mismo discurso de Montiel en contra de lo que está podrido en el Movimiento.
Dice que la selección de candidaturas para las elecciones de 2027 estará sujeta a un “filtro ético innegociable”. Que el partido no solo considerará popularidad o encuestas, sino también una revisión de los antecedentes y la trayectoria pública de los aspirantes y que el objetivo es evitar la llegada de perfiles que no compartan los principios del movimiento, basado en “no mentir, no robar y no traicionar al pueblo”. Será.
Se trata de garantizar que quienes lleguen al poder lo hagan con las manos limpias. Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena. «Hay que hacer a un lado a quien esté en esas prácticas», sentenció.
“Quien quiera ser candidato en 2027 debe tener una trayectoria impecable”, dice mientras que lleva tatuado a René Bejarano, el señor de las ligas, y ha sumado a su equipo al grupo duartista de Chihuahua encabezado por Mayra Chávez y Cruz Pérez Cuéllar y claro, se da golpes de pecho.




