Hasta Chihuahua llegaron las noticias de Morelos donde el operativo Enjambre del gabinete de seguridad federal produjo la detención del presidente municipal de Atlatlahucan, Agustín Toledano; el expresidente municipal de Yecapixtla, Irving Sánchez, y la orden de aprehensión del alcalde de Cuautla, Jesús Corona Damián, quien está prófugo.
También los chihuahuenses, particularmente los juarenses, se enteraron del anuncio que hizo este día Claudia Sheinbaum de la iniciativa de reforma “anti Rochas Moyas”, que busca frenar la participación de candidatos vinculados al narco en el proceso electoral del 2027, alertando a los partidos políticos y procediendo en caso de encontrar algo turbio en el chequeo que se les realizaría de aprobarse la reforma, que ya alertó a dos que tres patrocinados por la maña.
En Chihuahua quedó la duda de si será llamado a declarar o será investigado el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, mencionado recientemente en columnas de El Universal como investigado por Estados Unidos y, por demás, en la frontera es conocida la protección de la Policía Municipal a grupos criminales. Para nadie es un secreto que el edil es la corcholata de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, pese a que no logró convocar a las masas en la ciudad de Chihuahua para protestar contra Maru Campos a quien la 4T ha convertido en su blanco desde la Presidencia de México.
Pero lo más visible en la campaña de Cruz Pérez Cuéllar, que ha sostenido permanentemente, es el gasto de más de 150 millones de pesos que realiza a través de la agrupación que dirige Juan Carlos Saldivar, quien él mismo ha dado a conocer ese gasto en favor del alcalde juarense para llevar mobiliario, equipos y otros donativos a los distintos municipios del estado.
La agrupación, que no es una donataria autorizada, asegura que trae los donativos de iglesias de Estados Unidos que nadie conoce y que, según Chito Saldivar, aportan los regalos que hace Cruz. Sin embargo, dos que tres políticos apuntan a que los patrocinadores son distinguidos miembros de La Empresa y la Línea y hasta del Cártel de Jalisco que César Corleone conoce bien. Otros tantos indican que son recursos públicos. En todo caso, habría que preguntarse si ya lo habrá notado Omar García Harfuch o el PAN o si Ariadna Montiel le pondrá atención para revisar el origen del gasto excesivo que el Pérez Cuéllar realiza en su campaña por la gubernatura.
En el caso del supersecretario de Claudia Sheinbaum, quizás ya conozca que hay detrás del gasto de campaña del alcalde juarense, porque no hay coordinación con la Policía Municipal de Juárez y todo indica que tampoco confianza en César Corleone, el mando local, que es bien conocido en el gremio periodístico por repartir “pizcachas monetarias” entre algunos reporteros de la fuente para mantenerlos calladitos.
En todo caso, lo que ocurre en Ciudad Juárez es bien conocido en la Ciudad de México y queda al aire la pregunta. ¿Y Cruz, pa’ cuándo?
