La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, se metió en el tema de la expulsión del regidor Alejandro Jiménez, quien terminó renunciando al PAN tras iniciar en el partido un proceso interno para expulsarlo tras asistir al informe de la presidenta Claudia Sheinbaum y por otras conductas que las consideran contrarias a los estatutos de su partido y calificadas de traición por la dirigente estatal del PAN, Daniela Álvarez.
Sin embargo, Montiel, quien tiene una obsesión que no puede evitar por Chihuahua al grado de adoptar como ahijado político al alcalde Cruz Pérez Cuéllar, evitó invitar al redil guinda a Jimenotas, como lo bautizó Feyo Varela.
Fiel al estilo de la 4T, su equipo sembró la pregunta entre los asistentes a su conferencia semanal, lo que le permitió descalificar a los panistas de Chihuahua.
Tuve conocimiento de que la presidenta estatal del PAN, Daniela Álvarez, pidió que se le expulsara por asistir al informe de la presidenta. Pues es que son hipócritas como siempre, como decía Monsi. “Son hipócritas; por un lado dicen una cosa y por otro lado dicen otra”, declaró.
Ariadna minimizó la presencia del PAN en Ciudad Juárez, el municipio que se ha convertido en un bastión de Morena, pero que no vota, lo que le permite a la región centro sur, incluyendo la ciudad de Chihuahua, definir elecciones, algo que la lideresa morenista probablemente no percibe.
En la misma conferencia, los temas nacionales se impusieron, entre ellos la orden de Claudia Sheinbaum de abrir las famosas encuestas con las que se están eligiendo a coordinadores estatales de la defensa de Transformación, que en algunas entidades como Zacatecas están siendo muy cuestionadas y aunque todavía no se conocen en Chihuahua, también hay señalamientos como el de la diputada petista Irlanda Márquez que asegura que, si no gana Andrea, no hay credibilidad en el proceso interno. En fin, a regañadientes Ariadna aceptó la orden presidencial de abrir las encuestas.


