El alcalde Cruz Pérez Cuéllar intentó dar un albazo en el Congreso del Estado y hacerse la víctima ante los paleros mediáticos por el adeudo con el Servicio de Administración Tributaria (SAT) que le sirvió para hacer una transa con un despacho que supuestamente le regularizaría el adeudo, al que le pagó 12 millones de pesos, pero de 80 millones que tenía, se lo dejaron en 114 millones. ¡Vaya negocio! Similar al que hizo su compadre Javier Corral con el despacho López-Elías Finanzas Públicas, para reestructurar la deuda pública de Chihuahua y por el que ya tiene hasta una orden de aprehensión por peculado.
En el Congreso fue recibido por los diputados de la bancada de Morena que coordina Cuauhtémoc Estrada tan mal que ha perdido integrantes. Fue a conocer una solicitud de comparecencia sobre la deuda fiscal de anteriores administraciones del municipio de Juárez; eso dijo, embarrando otra vez a Armando Cabada sin aceptar que también debe y que las obligaciones del municipio son institucionales.
“Tenemos todo el apoyo de nuestro coordinador Cuauhtémoc Estrada, de nuestro grupo parlamentario, pero creo que es importante dar la cara, estar aquí e insistir en que se aprobó un acuerdo donde yo mismo le manifesté al diputado Estrada mi voluntad, no solo de informar, sino de comparecer y explicarles lo que pasó sobre la deuda fiscal”, dijo el alcalde, por cierto, el más señalado por actos de corrupción en la historia reciente de la frontera.
En la Torre Legislativa, Pérez Cuéllar reclamó a los panistas que le han dado muchas largas porque saben que la administración de Morena tiene la razón. Quizás debió pasarse de una vez a la Función Pública o a la Fiscalía Anticorrupción, donde acumula decenas de denuncias por corrupción para terminar de explicar su patrimonio y de dónde saca el gasto excesivo en su campaña por la gubernatura.
Aun así, se hizo la víctima e hipócritamente señaló que “primero, no se debe estar hablando y calumniando sin ningún elemento, y cuando la persona que se calumnia está dispuesta a dar la cara, decir lo que pasó”. Algo que ni los paleros que acarreó le creyeron.
Ciertamente, ha logrado avanzar en la regularización de un adeudo fiscal heredado de administraciones anteriores, el cual ha representado una carga importante para las finanzas públicas en los últimos años. Pero gracias al gobierno de Maru Campos, que intervino ante la Federación para evitar el colapso de la administración pública en Juárez en temas tan delicados como la seguridad y los servicios públicos que a Cruz le valieron en su momento al no pagar el adeudo de su compañero de partido y los nuevos que él generó.
Los pasivos corresponden principalmente a omisiones registradas entre 2017 y 2021, derivadas de fallas en el manejo de nómina y el incumplimiento de obligaciones fiscales, lo que provocó que los impuestos no fueran enterados correctamente ante la autoridad hacendaria.
Ya en el PAN, el dirigente Ulises Pacheco le respondió hace unos días con documentos en la mano y le exigió dejar de mentirle a los juarenses y explicar de inmediato dónde quedaron los más de 114 millones de pesos del ISR que NO fueron pagados al SAT, pero sí retenidos a los trabajadores municipales.
La versión del Municipio es falsa: los empleados sí pagaron el ISR, pues existen recibos de nómina de 2021 donde aparece el descuento quincenal del ISR a trabajadores municipales. Es decir, el dinero se descontó, pero nunca llegó al SAT.
Además, oficialmente desde el 2024 el municipio ya sabía de la existencia del desvío del ISR, en ese entonces por una cantidad de $80,674,456.90 millones de pesos, y para ello contrató al despacho fiscalista Pacheco-Subía por 12 millones de pesos para regularizar el problema. Hoy la deuda sigue y creció a más de 114 millones y el despacho misterioso fue el único que ganó.
Ah, pero los diputados de Morena coordinados por Cuauhtémoc Estrada, y hasta Leticia Ortega, que tenía anteriormente fama de honestidad desde que fue síndica, sin duda hoy ya defienden la corrupción.



