La presidenta Claudia Sheinbaum perdonó la intromisión de los agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la CIA, en el operativo que llevó al desmantelamiento de un megalaboratorio de metanfetaminas en Chihuahua; pero todo indica que no perdona a la gobernadora Maru Campos por haberle abierto la puerta a esa instancia norteamericana que investiga más a los narcopolíticos de Morena que al narcotráfico en sí y, sobre todo, por combatir al narco.
Para los norteamericanos que violaron la soberanía, que por cierto, ayer estuvieron con Harfuch en la captura de El Jardinero del Cártel de Jalisco en Nayarit y antes en la de El Mencho y también en la de decenas de capos, lo ocurrido en la sierra de Chihuahua es un caso de excepción. Pero ese mismo criterio no aplica para el estado grande para el que la Fiscalía Federal de la República le abrió una investigación por atreverse a combatir el narco.
La renuncia del fiscal César Jáuregui no fue suficiente; la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, declaró hoy en su conferencia mañanera que brinda ante decenas de paleros, que no detiene las investigaciones respecto a lo ocurrido en lo correspondiente a la presencia de agentes de los Estados Unidos en un operativo realizado para desmantelar un narcolaboratorio.
“Se tiene que seguir investigando”, dijo, alegando que lo que más importa es la defensa de la soberanía, mientras Harfuch se apoya en las agencias estadounidenses.
La mandataria no hizo comentarios respecto a que la gobernadora de Chihuahua no asistirá al Senado de la República para atender una invitación de los senadores que ninguna defensa han hecho de la violencia que vive el estado, particularmente Ciudad Juárez, donde hoy la cuenta de crímenes llegó a 218 homicidios dolosos.
