Ariadna Montiel asumirá este domingo la dirigencia nacional de Morena, pero Citlli Hernández será la presidenta de la Comisión de Elecciones y Alianzas de Morena, que tiene bajo su control la Comisión de Elecciones. Ambos movimientos son impulsados por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que mantiene así el control de las candidaturas y del partido. Para muchos, eso le quita las tentaciones a la nueva “líder” de manejar al partido en favor de unos o de otros, más en los tiempos en los que la famosa “lista de Marco Rubio” se está haciendo realidad.
Esto último le resta poder de decisión a la exsecretaria de Bienestar, que también pierde el control del ejército de servidores de la Nación, puesto que es sustituida por Leticia Ramírez Amaya, ex titular de la SEP en el gobierno de AMLO y, como apunte político, cercana, muy cercana al senador Juan Carlos Loera de la Rosa, lo que ya tiene nerviosos a los montielistas, que no han dejado de usar los recursos públicos para mantener una campaña por la alcaldía de Juárez y la gubernatura en apoyo de la exlíder del PRI, Mayra Chávez, y el exdirigente del PAN y excandidato de MC, Cruz Pérez Cuéllar, quien aparece en la nómina secreta de César Duarte.
Por cierto, la actual delegada de Bienestar ha ignorado los llamados de la misma presidenta Claudia Sheinbaum de renunciar a su cargo para dedicarse a su campaña, sin usar los recursos públicos. Lo mismo el alcalde juarense. Ambos irán con ambos chalecos de aspirantes a candidatos y funcionario-presidente municipal al VII Congreso Nacional Extraordinario para ungir a quien sustituirá a Luisa Alcalde en un acto donde la mano presidencial se asomó desde el primer momento para hacer estos movimientos al imponer a Citlalli en la Comisión de Elecciones y posteriormente en quitar a la hija de Bertha Luján. Eso impide que el partido se convierta en Morena Bienestar. Democracia en tiempos de la 4T le dicen.
