Que existe una abierta negligencia por parte del Municipio en la zona de Gardeno no es una sospecha; es una realidad que los propios afectados han señalado de manera reiterada. El vaso de captación que recientemente se desbordó —inundando una vez más a los fraccionamientos del sector— carga ya con un historial trágico. Los estudiantes del Conalep II lo conocen bien: para ellos es «el dique de la muerte».
El origen de ese sombrío nombre se remonta al 30 de agosto de 2024. Ese día, el joven estudiante Rafael Antonio Rodríguez Ibarra perdió la vida tras ser arrastrado por la violenta corriente pluvial en el cruce de la calle Tapioca y Paseo de la Victoria. Su cuerpo fue localizado precisamente en el dique de Gardeno, tras ser succionado por los ductos pluviales de la zona.
La indignación de la comunidad no es gratuita. Los vecinos aún recuerdan cuando el alcalde Cruz Pérez Cuéllar acudió al lugar, más enfocado en simular apoyo para la foto que en ofrecer soluciones reales. En ese momento, el edil confrontó a los deudos y a los colonos, negándoles las obras pluviales indispensables para evitar futuras tragedias. Los vecinos habían ganado proyectos en la consulta pública del Presupuesto Participativo y aún así, les negaron realizarlas. Hoy, el agua vuelve a meterse a las casas y deja damnfiicadas a cientos de familias.
A este legítimo reclamo ciudadano se sumó la diputada local del PAN, Xóchitl Contreras, quien exigió con urgencia al Gobierno Municipal de Ciudad Juárez que acate el exhorto emitido por el Congreso del Estado para mitigar los severos daños e inundaciones en Gardeno y Natura. Tras recorrer las zonas damnificadas, la legisladora constató el colapso de una barda de contención y advirtió que la omisión de las autoridades mantiene bajo un riesgo latente a cerca de 800 familias.
Ante la opacidad y la falta de respuestas estructurales por parte de la administración municipal, Contreras anunció que ofrecerá acompañamiento y asesoría legal directa a las familias afectadas para formalizar sus denuncias y demandas de justicia. La responsabilidad tiene nombre y apellido: se apunta directamente al alcalde con licencia, Cruz Pérez Cuéllar, cuya gestión ha decidido ignorar sistemáticamente las alertas de auxilio, los reportes y el clamor de los ciudadanos que hoy ven su patrimonio bajo el agua.
P.D.- Por cierto, como en todos los casos de tragedias y problemas sociales de la frontera, los regidores de Ciudad Juárez brillan por su ausencia.



