La disputa por renovar la dirigencia del Sindicato Único de Trabajadores del Municipio, que se renovará este 11 de septiembre, también es la disputa por jugosos sueldos y grandes contratos en el ramo de la salud que los integrantes de ese organismo también chupan de la Administración Municipal, solapados por los mismos regidores y el alcalde Cruz Pérez Cuéllar para mantenerlos contentos y que no estorben en el camino al 2027 y sean igual que los paleros que afirman que metieron 25 mil personas en un estadio con capacidad de 4 mil 50 personas para escuchar el informe de la banda Cañaveral.
Todo indica que el servicio médico que dicen defender y buscan mejorar, nada más son el anzuelo para que los mil 278 empleados sindicales voten a favor de la planilla Amarilla o la Azul, porque al final ninguna de las dos le pondrá un alto al empeoramiento de las condiciones laborales y la pérdida de plazas sindicales que suman más de 500. Menos mejorarán la atención médica y la pichateada con los medicamentos. Así lo dicen los mismos sindicalizados, que cada 3 años ven el ir y venir de promesas y que sus dirigentes se eternicen y se enriquezcan con sus aportaciones y el favor del alcalde en turno. Con Cruz no ha sido diferente, ha sido peor.
Pero bueno, del proceso para renovar la dirigencia sindical, lo único cierto y novedoso es el destape del cochinero que tiene Adaca y el Crucismo, por las malas condiciones médicas que reciben los derechohabientes , pese a la megatransa de casi 500 millones de pesos anuales que se dió luego de que en el 2022 se rescindió del servicio médico del Poliplaza por el que se pagaba 14 millones de pesos mensuales, con hospital incluido y médicos especialistas, que fue sustituido por la empresa Adaca, al que se le pagan actualmente 40 millones de pesos cada mes, sin tener hospitales ni especialistas y contar con un manejo dudoso en la subrogación de la atención médica. Para pagar esos millones, se le quita el 5 por ciento de su salario a cada empleado, más lo que paga el Municipio, hay que decirlo, aunque no reciban el servicio de calidad como lo evidenció Gerardo Aguilera, un elemento del Departamento de Bomberos jubilado que en tiene que hacer colectas para atenderse de Leucemia
El destape de ese cochinero lo hizo Jesús Carreón, El Chavo, quien encabeza la planilla Azul y disputa la secretaría general a Carlos Villegas, quien es señalado por todo el gremio de burócratas por manejos poco transparentes en las aportaciones de los trabajadores, la caja de ahorro y la renta de dos salones que tiene el sindicato.
Pero la planilla Azul también tiene lo suyo; uno de sus integrantes es Pedro Ramón DonLucas Guevara, Pablito, un químico involucrado con uno de los laboratorios subrogados del Municipio que ostenta un contrato por un millón de pesos mensuales y quien busca la secretaría de Interior.
Pablito ya había estado en la dirigencia anterior a Villegas por más de 20 años, en los que logró un sueldazo de 93 mil pesos con la plaza de investigador, que hoy lo obligan a volver a buscar ese hueso y quizás pelearle a Farma Alivia el jugoso contrato que tiene de Adaca en subrogación de medicamentos para poner también una farmacia.
En el cochinero con los servicios médicos subrogados hay muchos intereses y en los pasillos de presidencia asoman los nombres del doctor Víctor Manuel Talamantes, al que señalan de permitir la transa por una pequeña tajada del pastel. No faltan los apellidos Mocken y otros tantos envueltos en el crucismo de tonalidades azules y guindas que se dejaron de lado por este negociazo que sobrepasa los mil 500 millones de pesos en un lapso de 4 años, incluyendo los 116 que Cruz le regaló al Poliplaza para que dejaran ir el negocio. ¡Así las cosas! diría el buen Feyo Varela.




El negocio de la salud también en disputa en la elección sindical



Por el mal servicio, los derechohabientes tienen que hacer colectas para atenderse
