Más de 40 mil muertos desde el 2008 ha registrado Ciudad Juárez desde que comenzó la confrontación entre el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Juárez; este último mantuvo el control de la frontera y de la mayor parte del estado de Chihuahua para el trasiego de las drogas, claro, apoyado por policías, principalmente municipales y de la Fiscalía. De eso César Corleone pudiera decirles mucho a los norteamericanos en su momento.
Su líder histórico, Vicente Carrillo Fuentes, el hermano del “Señor de los Cielos” detenido por aquellos años y entregado sin juicio de extradición a Estados Unidos, hoy negocia con las autoridades de ese país una sanción menos severa que la que recibieron sus enemigos Joaquín El Chapo Guzmán y El Mayo Zambada. Los tres protagonistas y detonadores de la peor ola violenta que ha sufrido la frontera y que a la fecha no ha logrado apagarse por completo, sino por el contrario, amenaza con recrudecerse.
La alerta de un posible recrudecimiento en la narcoviolencia por la confrontación entre los grupos de Los Cabrera y La Línea, filiales de las viejas organizaciones llamadas Cártel de Sinaloa y Cártel de Juárez, se da tras el cierre de la frontera que realiza Estados Unidos para indocumentados y cárteles en el Sector El Paso; así lo advirtió el fin de semana Ricardo Realivazquez desde la SSPE, donde muy probablemente pronto sea nombrado secretario, y su titular Gil Loya, fiscal del Estado, según la rumorología en las filas policiacas que se desató tras bajarse de la contienda para buscar la candidatura del PAN a la gubernatura del Estado.
La situación preocupa a la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE), ante un posible enfrentamiento de grupos delictivos por la zona del Valle de Juárez, donde no hay muro fronterizo ni seguridad pública, lo que lo hizo atractivo para el trasiego de drogas, migrantes y armas.
Pero las corporaciones policiacas, en el caso de la Línea, enfrentan a un enemigo sin rostro. Desconocen quién o quienes se encuentran detrás de esta organización delictiva de la que, fuera del apellido Carrillo, no hay un rostro visible. Solo se conocen liderazgos regionales como “El Guerito”, que tienen su base de operaciones en Ricardo Flores Magón y Las Varas; se asoma como uno de los máximos líderes cuyos tentáculos alcanzan Ciudad Juárez y Palomas. No hay más. Ni Estados Unidos identifica una cabeza visible, pero advierten de un recrudecimiento en la violencia al oriente de la frontera.
