Superprotegido por la 4T, el excomisionado del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, visitó Ciudad Juárez ya como director general de Centros de Formación para el Trabajo de la Secretaría de Educación Pública, donde fue cobijado por el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Garduño, quien se encuentra subordinado a Mario Delgado, realizó un recorrido de supervisión en la frontera, en particular por los Cecatis 199, 87 y 121, donde se reunió con personal administrativo, maestros y alumnos.
Su visita no agradó a las agrupaciones defensoras de derechos humanos, en particular a las especializadas en las personas en situación de movilidad que reclaman la impunidad en el caso de los 40 migrantes muertos y las lesiones de otros 27 durante un incendio ocurrido el 27 de marzo de 2023 en la estación migratoria de Ciudad Juárez. Por cierto, migrantes arrestados en las redadas ordenadas por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar al grito de «»nuestro nivel de paciencia se está agotando».
A pesar de enfrentar un proceso penal por el delito de ejercicio indebido del servicio público, Garduño evadió la cárcel y fue sostenido en la función pública tanto por AMLO como por Claudia Sheinbaum.
En su recorrido de esta semana, se desvivió en enviar elogios y flores a los maestros de los Cecatis y se aseguró de que su visita fuera conocida por todo Chihuahua, difundiendo fotos de cada Cecati que difundió en sus redes sociales. Claro, no se molestó en hablar de los migrantes muertos. Quizás ya los olvidó, quizás no, pero duerme tranquilo y hace gala del influyentismo para demostrar que la justicia en México sigue siendo un asunto político que la vuelve selectiva.


