La expanista, ahora del Verde, Alma Ediht Arredondo Salinas nomás no sabe cómo cuidar a los animalitos que tiene bajo su resguardo en la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) y probablemente ni se interese. No, nos referimos a sus empleados, sino a las mascotas que son “supuestamente salvadas” de sus dueños o rescatadas de la calle por agentes viales y bomberos arriesgando hasta la vida.
Así lo exhibe una denuncia pública que circula en redes sociales, con foto y un vídeo con declaraciones de Arredondo Salinas subido desde la cuenta de @Mr_Cívico con el título “Cuando el rescate también mata” en la que se cita al rescatista Oswaldo Robledo y se exhibe el brutal trato que se da en el Refugio Animal del DABA a los perros que recogen de la calle, la mayoría domésticos, pero callejeros, los cuales son colocados en el Refugio Animal junto con las jaurías que han sido retiradas también de la vía pública. El resultado es atroz, los perros salvajes destrozan a los domésticos. Literalmente les arrancan a mordidas la piel y los devoran.
El testimonio que se cita de Robledo denuncia el infierno que vivieron recientemente varios perritos que supuestamente fueron salvados por los animales, perdón, el personal del DABA.
“Lo que siguió fue aún peor que aquello de lo que se pretendía protegerlos: los animales terminaron despedazados y devorados por otros perros dentro del propio “centro de bienestar”, se denuncia.
En el audio que incluyen en el post de la directora de la dependencia, Alma Edith Arredondo, ella no solo aceptó los hechos, sino que lo hizo con una frialdad alarmante, así la califican los rescatistas.
“Son perros agresivos, ni si quiera es recomendable que la gente los meta a sus refugios. A nosotros se nos matan entre ellos. Los metemos y se matan entre ellos. Los que recogimos de con Leticia, se comían entre ellos, bien extraño porque no les falta alimento ni agua ni nada y se comían. Los tuvimos que dormir porque si no se están matando entre ellos sin haber razón, porque ya están acostumbrados. Son agresivos y son muy bravos, yo creo que crecieron descarrilados”, se escucha en el audio atribuido a la funcionaria mostrando su falta de capacidad para ese cargo para el que se requiere la carrera veterinaria y que ella ostenta con solo la preparatoria y por haber traicionado al PAN.
¿De qué sirve rescatar animales del maltrato si el Estado los entrega a la violencia institucional? ¿Qué significa “bienestar” cuando el resultado es la muerte brutal bajo custodia gubernamental? Aquí no falló un perro, falló el sistema. Falló la autoridad que debía saber, prevenir, separar, evaluar y proteger. Falló la ética pública. Cuestionan los rescatistas.
Con el dedo el la llaga, señalan que el maltrato animal no siempre se ejerce con golpes visibles. “A veces se manifiesta en la ignorancia, en la indiferencia, en la soberbia de quien ocupa un cargo sin la preparación mínima y decide que la muerte es inevitable. No lo es. Lo inevitable es el desastre cuando la incompetencia dirige”.
Y denunciar en redes o hacer el caso público seguramente será descalificado por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar que sin duda lo calificará de golpeteo político. Por eso, los rescatistas tienen que formalizar una denuncia en la Fiscallía de Distrito Zona Norte y ante cualquier instancia que tenga competencia como la Profepa que ya tiene antecedentes de maltrato animal en el DABA cuando hace unos meses se les murió ahí un gato montes al que no supieron cuidar.

