Llamó la atención a nivel nacional la misteriosa reunión que se dio entre el senador Javier Corral Jurado y el senador Enrique Inzunza, acusado de “narcopolítico” por el gobierno de Estados Unidos, que le señaló nexos con el Cártel de Sinaloa, particularmente del grupo de “Los Chapitos”.
Él mismo Corral confirmó la reunión luego de que empezó a circular una imagen del encuentro con el sinaloense en el Country Club de Culiacán, algo digno de la austeridad republicana y de las copas de licores que tanto disfruta el exgobernador de Chihuahua, que pasó a la historia por su pereza y los cinco años de su gobierno, son considerados un lustro perdido, al menos para los chihuahuenses, manchado por la corrupción que mantiene como prófugos de la justicia a algunos de sus excolaboradores y por la que él mismo tiene orden de aprehensión que le fue ejecutada al momento que la Fiscalía de la Ciudad de México lo rescató. Fue un caso que le ganó también el mote de «gober ladrón»
En los corrillos políticos se señala que Inzunza no ha acudido al Senado ni había hecho apariciones públicas desde el pasado 29 de abril, fecha en que se dieron a conocer las acusaciones en su contra por parte del gobierno estadounidense.
Sí, fui a ver a mi compañero senador. “Estando en Mazatlán, fui a escucharlo”, explicó Corral, quien afirma que no tenía nada que esconder, que fue a verlo en público.
El senador nacido en El Paso, Texas, aseguró que “Insunza tampoco se anda escondiendo; incluso me compartió que está pensando acudir la próxima semana a votar en el periodo extraordinario de sesiones”.
Y claro, tiene razón, no se anda escondiendo porque Claudia Sheinbaum lo está protegiendo hasta el momento en que el gobierno de Donald Trump le presente pruebas de que es narco que tanto exige o de que Donald Trump ejerza más presión y sea entregado como el centenar de narcos que enviaron a Estados Unidos sin juicio de extradición y sin pruebas.
“Se quiere dar la apariencia de un hecho indebido; no lo es”, dijo Corral a medios nacionales al hablar de quien ya tiene ficha roja por la Interpol junto con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
«Lo veo tranquilo, no se anda escondiendo»; insistió una y otra vez como si fuera una blanca palomita, una víctima y, sobre todo, alguien desprotegido.

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